E. C. A CORUÑA
Juliano Roberto Antonello Juca (Passo Fundo, 1979) cerró su semana fantástica anteayer marcando otro golazo de falta, el segundo en cuatro días. Sin embargo, se marchó de Riazor con un sabor agridulce por su lesión. Por suerte el Dépor sumó los tres puntos, pero el brasileño sólo pudo estar en el campo poco más de un cuarto de hora. Si sus gemelos se lo permiten, el próximo sábado volverá a probar su puntería en el Heliodoro Rodríguez López de Tenerife: "Voy a hacer todo lo posible por estar porque yo quiero jugar siempre".
-Frente al Villarreal saltó al césped mermado, y lo pagó. ¿Se arrepiente?
-Puedo decir que fue una irresponsabilidad por mi parte querer jugar. Era mejor no jugar, porque tenía dolor. Salió bien por el gol, pero si no hago el gol y salgo a los diecisiete minutos, el míster me corta la cabeza (risas).
-¿Lo que usted hizo, arriesgando tanto, fue una demostración de compromiso?
-Yo siempre pienso en jugar y creo que mis compañeros, en mi situación, harían los mismo. Todos queremos jugar y eso es bueno. Hay un vestuario muy competitivo. Lo más importante es que tuvimos suerte y ganamos.
-Si el partido contra el Villarreal fuese hoy, ¿volvería a tomar la misma decisión?
-No sé. Con el dolor que tengo en los dos gemelos, sinceramente, me lo pensaría más.
-Hacía dos años y medio que nadie en el Dépor marcaba una falta directa, y va usted y transforma dos en cuatro días...
-Bueno, tuvimos suerte y competencia para poner el balón bien. Yo siempre digo que el mérito es de todo el equipo.
-Sus compatriotas Bebeto, Rivaldo, Djalminha y Donato son otros grandes lanzadores que han pasado por Riazor. ¿Tomó nota de alguno de ellos?
-Bueno, sobre todo miro mucho los vídeos de Zico. Me gustaba mucho cómo batía el balón, a pesar de ser un poco diferente a mí. Él batía siempre de la misma manera y yo también procuro golpear el balón de la misma forma, tanto en los entrenamientos como en los partidos.
-¿Y cómo es ese golpeo suyo que tan buenos resultados está dando?
-Me gusta pegar firme para que el balón suba cuando sale del suelo, y luego baje rápido antes de llegar a portería. Muchas veces se va muy arriba, pero cuando sale bien, son goles bonitos.
-¿De verdad no se considera un especialista?
-No. Llamarme especialista es demasiado por haber hecho dos goles. No tengo esa pretensión, pero trabajo mucho ese fundamento porque hoy en día define los partidos. El míster también insiste mucho en el balón parado. Estoy contento de ayudar al equipo. Siempre procuré entrenar las faltas, y marqué varios goles, en el Botafogo principalmente, y luego algunos menos en el Partizan.
-Por eso en Belgrado le llamaban O Bombardeiro.
-No me considero un bombardero. Eso es una bricandeira, una broma cariñosa de la afición del Partizan. A los dos meses de llegar al club ya me llamaban así, y es algo que me dejó muy contento.
-¿Le gusta ese apodo?
-No sé. Para mí es indiferente. No me molesta.
-¿Le sorprende que el Dépor esté tan arriba en la tabla?
-No me sorprende nada. Tenemos un buen equipo y podíamos estar mejor si no fuera por el partido del Espanyol. Desde que llegué aquí noto que hay un buen grupo, no sólo once jugadores. El Dépor tiene cualidades para estar arriba en la clasificación.