ANA BELICIA GIORGINI A CORUÑA
La visita del Prat Joventut dejó tres cosas claras en Riazor: en el baloncesto nadie está muerto hasta que se pita el final; la prepotencia puede salir muy cara y que los partidos más fáciles, a priori, también hay que ganarlos porque nadie regala nada. Primer encuentro en casa, primera derrota, primera lección que no hay que olvidar.
El Leyma comenzó con dificultades para abordar el aro rival, aunque se trataba de un problema interno de juego espeso y no por méritos del Prat. En pocos minutos el equipo de Izquierdo evidenció un juego bastante pobre en ataque, que sin embargo consiguió maquillar con algún triple aislado. Pero no por ello le resultó más fácil al conjunto local despegar en el marcador. Sólo García Peña fue capaz de desatascar el juego local. Un triple suyo a falta de 2.40 para el final del primer cuarto desató al reprimido Básquet Coruña (15- 11).
Con una ventaja de 21-15, los coruñeses se tomaron las cosas con calma en ataque, pero sometieron al Prat a una férrea defensa. En seis minutos los visitantes no fueron capaces de subir ningún punto a su marcador, aunque la relajación del Leyma fue excesiva. En tres minutos el rival fue capaz de maquillar un parcial desfavorable de 13-0 con un 2-12, en parte gracias a los triples de Jelinek y Franch, que entre los dos encestaron 41 puntos.
El tercer cuarto sirvió para dejar claro que los barceloneses no venían a ser meros figurantes. Querían darle emoción al choque y lo consiguieron con un parcial de 12-19 para ponerse a sólo tres puntos antes del periodo definitivo. La ausencia de Douglas, la autoanulación de Yiyo con cuatro faltas en 2.20 que estuvo en pista y el desastroso porcentaje de triples -4/25 por 8/19 del rival- fue minando poco a poco la moral de los locales. El Prat se creyó ganador gracias a la prodigiosa mano del checo Jelinek, con 5 triples, y eso, a veces, ya es suficiente para remontar 19 puntos. Con su cinco estrella en pista, el Leyma pagó en los minutos finales su soberbia con desesperación. Esmorís tomó el mando, es de imaginar que por veteranía, pero la nave ya estaba hundida. Se jugó tres triples. Ninguno entró. El Prat ganó de tres (62-65), su máxima ventaja en todo el partido.