RUBÉN D. RODRÍGUEZ | A CORUÑA
El mejor Zamora de la Liga española, el ex deportivista Paco Liaño, marca el techo defensivo de la portería blanquiazul en Primera División con una racha de 682 minutos consecutivos sin recibir un gol. Aquella serie la estableció en la temporada 1993-94, en la que sólo fue batido en 18 ocasiones por un contrario en los 38 encuentros ligueros disputados (0,47 de media). Le queda mucho a Dani Aranzubia, desde los 307 minutos como imbatido que acumula desde hace más de tres partidos, para alcanzar o superar la cima de Liaño, un guardameta que dejó su huella bajo la portería del Deportivo en los años del Superdépor y que, desde el retiro, concede una enorme importancia a su colega de demarcación en la consecución de puntos ligueros por parte del equipo coruñés.
"El Dépor le debe muchos puntos a Aranzubia. Soy el primero en admitir que cuando llegó al equipo el año pasado despertó mis dudas porque en el Athletic le habían sustituido por un portero de Segunda B al lesionarse Iraizoz. Pero después de unos titubeos iniciales despejó pronto esas dudas y se ha llegado a convertir en uno de los principales valores de este Dépor. Así alaba Liaño al meta riojano, que hasta el parón liguero del fin de semana presenta su mejor racha sin ser batido desde que fichó por el Deportivo.
A Liaño no le preocupaba entonces que su portería fuera invadida más tarde o más temprano, como cree que ahora tampoco le quita el sueño a Aranzubia. Para un portero, como para todo el equipo, considera, lo importante es mantener la portería a cero sin ansia alguna por registrar records: "En ningún momento aquello se convirtió en una obsesión. Ni en un objetivo. Nadie hablaba de prolongar la racha, ni hacía apuestas o bromas sobre cuánto duraría, simplemente estaba enmarcada en una magnífica racha del equipo que le valió para tener un comienzo muy bueno que nos dio una inercia que derivó en el subcampeonato de Liga. Encajábamos muy poco pero varios partidos los ganábamos por 1-0".
Paco Liaño jugó cinco temporadas en el Dépor, al que llegó procedente del Racing de Santander. En ningún otro club presumió de tan buenos registros como en el coruñés hasta que se retiró tras otro año en el Sporting. En aquella campaña 93-94 el meta cántabro no sólo resistió 682 minutos imbatido entre las jornadas 12 y 18, también completó los primeros cuatro partidos sin encajar (417 minutos) y los últimos seis (571). Aquel año el premio Zamora al guardameta menos batido, récord histórico además, era indiscutible. "El equipo batió records, yo no. Unos pocos años antes Abel en el Atlético había logrado una marca tremenda sin recibir (1.275 minutos en la campaña 1990-91, la más larga en la Liga). Lo que conseguimos no lo había logrado nadie antes ni lo logró nadie después", recuerda Liaño. "Es que una de las bases del equipo era su gran defensa y eso nos lo dejaba muy claro el técnico, Arsenio. La debilidad defensiva es el enemigo número uno de cualquier equipo. Además, sabíamos que teniendo a un jugador como Bebeto en el ataque, o incluso un Claudio que estaba en forma, íbamos a tener más facilidades para ganar".