Paco Liaño considera primordial en la fortaleza defensiva de un equipo que muestre solidaridad en conjunto, y tanto en la defensa actual del Deportivo como en la del equipo en que le tocó jugar en los años noventa distingue señales de trabajo, unión y ayuda. "El Superdépor jugaba de memoria y la sintonía y el funcionamiento de la defensa era muy sencillo, cada uno era consciente de su trabajo". Entonces Liaño recurre a la memoria para ensalzar las condiciones de aquella zaga blanquiazul de cinco futbolistas que Arsenio Iglesias hizo aprender de carrerilla a todo el deportivismo.
. López Rekarte (lateral derecho). "Era el que tenía más nombre, había llegado de vuelta de todo, de ganar cosas en el Barcelona, y había estado en la Real. Rápido y veterano".
. Nando (lateral izquierdo). "Había salido rebotado del Valencia y sabía jugar a grande. Cumplió una etapa magnífica".
. Voro (central derecho). "Era quizá el más inteligente de todos, siempre firme, nunca se excedía y conocía sus limitaciones, se la daba a un compañero o la despejaba antes de complicarse; llegó a internacional jugando en el Deportivo".
. Djukic (líbero). "El más talentoso sin lugar a dudas: sabía estar, tenía orgullo, era tranquilo? fue clave en la columna vertebral, y eso que nos asustaba, porque driblaba igual en el área pequeña nuestra que en la contraria".
. Ribera (central izquierdo). "Ahora es el segundo entrenador del equipo. Era un central de mucha raza con dominio perfecto del juego aéreo, lo que nos venía muy bien en aquel tiempo porque había un tipo de delantero distinto al de ahora".
Alberto Lopo, ahora, luce en la zaga unos galones semejantes a los que entonces se colgaba Djukic. Eso cree Liaño pese a no haber sido compañero del central catalán: "Las defensas son distintas, la de cuatro hombres es más zonal, pero Lopo demuestra tener jerarquía y transmite que la defensa pivota sobre él. Se parece a Djukic por la condición de jefe".