ADRIÁN CASTRO | A CORUÑA
El pabellón de Maristas acogió ayer el derbi del basket femenino por antonomasia, en el que las locales recibieron a un Calasancias que, de nuevo, compartirá con sus vecinas herculinas el objetivo de mantener la categoría un año más.
En los instantes previos al partido, las dos aficiones se fueron aglutinando en torno a los banquillos de ambos conjuntos, tratando de arropar desde la grada a sus jugadoras y protagonizando una bonita rivalidad entre aficiones. Un ambiente de derbi en el graderío que apenas logró contagiar a las verdaderas protagonistas del duelo.
Y es que sobre el parqué, el partido apenas duró el primer cuarto. Justo lo que tardó el Maristas en abrir un hueco considerable (21-9) tras unos primeros minutos de relativa igualdad, pero en los que ya tomó el mando en un marcador en el que siempre fue por delante.
Con todo y pese al aliento que ambos equipos recibían de la grada, el primer cuarto estuvo lleno de imprecisiones. El tiro exterior no funcionaba en ninguno de los dos y los continuos errores en el pase llevaron a un baloncesto espeso, con poca anotación, pero del que sacó tajada el Maristas, que tenía las ideas un poco más claras.
En el segundo cuarto Miki Abarca probó con una zona 2-3 para frenar al Maristas, pero a la primera Vane logró un triple fácil y continuó con la buena marcha del conjunto local, que sólo permitió dos puntos del Calasancias en los cinco primeros minutos, lo que hacía presagiar un paseo triunfal de las locales. Sin embargo, el Calasancias reaccionó y logró maquillar un poco el resultado al descanso (37-21).
Pero a la vuelta de vestuarios, el partido pegó un giro radical. El Calasancias, a base de empuje e intensidad y apoyado por su afición, maniató al Maristas y poco a poco se fue acercando en el marcador hasta llegar a colocarse a seis puntos hacia el final del cuarto. Pero un tiro libre y un triple de Emma en el último minuto rescataron a Maristas, que usó el último periodo para ampliar diez puntos más su renta hasta el 65-45 final y lograr la primera victoria de la temporada.