REDACCIÓN | A CORUÑA
Accidente, irregularidad, error arbitral... Son diversas las posibilidades que se abren después de ver el gol encajado por el Liverpool en la última jornada de la Premier League, un polémico gol de Darren Bent del Sunderland que ya ha dado la vuelta al mundo.
El balón en su camino hacia la portería del Liverpool rozó con un enorme balón de playa rojo arrojado desde las gradas por un joven aficionado del propio Liverpool. Una circunstancia que despistó a Pepe Reina y le costó a los reds su único gol del partido. Pese a las dudosas circunstancias, el colegiado del choque, Mike Jones, no anuló el tanto logrado por Darren Bent y que finalmente dio la victoria al Sunderland. Si nos ceñimos a lo que dice el reglamento en estos casos, el gol tendría que haber sido anulado ya que un objeto ajeno al juego desvía el curso de la pelota antes de entrar en la portería. El problema radica en que el colegiado no se percató de esa circunstancia y dio el gol como válido pese a las protestas de los jugadores del Liverpool.
El técnico del Liverpool, Rafa Benitez, reconoció tras el partido que "estas cosas pueden ocurrir en un montón de deportes y en el fútbol también. Es una situación desgraciada para nosotros que la pelota inflable estuviera en el centro del área, pero no jugamos bien, que es lo principal para mí".
Este caso podría reabrir ahora la polémica sobre si se debe repetir un partido que se ha resuelto por un error arbitral. La Premier es reacia, y más teniendo en cuanta que la pasada temporada sucedió algo similar en la FA CUP en un partido entre el Sheffield United y Manchester City.