AGENCIAS | PHILLIP ISLAND
El español Julián Simón se proclamó ayer matemáticamente y por primera vez en su carrera deportiva, campeón del mundo de 125 cc. El piloto toledano se lleva el título tras una temporada casi perfecta en la que subió al podio en casi todas las carreras. Las claves: su regularidad, su pilotaje y su concentración a lo largo de toda la temporada.
"La verdad es que cuando consigues ser campeón se te juntan un cúmulo de cosas, cuándo has estado mal, cuándo has estado bien, pero al final lo verdaderamente importante es que entras en la historia como el campeón de 125 y para mí eso significa mucho, puesto que afortunadamente puedo decir que soy buen piloto y eso es síntoma de alegría y satisfacción para demostrar a todo el mundo que eres bueno", explicaba Julián Simón, minutos después de lograr la victoria en el circuito de Phillip Island en el Gran Premio de Australia.
El piloto de Villacañas ha conseguido llegar a lo más alto en su primera temporada. Y lo consigue de la mano de quien más confió en la última época en su trayectoria deportiva, el cuádruple campeón mundial de motociclismo, Jorge Martínez "Aspar".
Quizás por eso, sus primeras palabras fueron ayer tras coronarse campeón fueron para agradecer el trabajo de su equipo. "Mi primera gran ilusión ha sido poder juntarme con mi equipo y poder sentir la gran felicidad de este título con todos ellos, pues les quiero agradecer todo su trabajo a lo largo del año ya que ellos han sido los que en cada carrera han conseguido que todo haya funcionado tan bien", afirmó Simón.
Atrás quedan los años más difíciles, cuanto tomo la arriesgada decisión de bajar de categoría, de dejar la categoría de 250 cc después de dos años para regresar al octavo de litro. Parte de la culpa la tuvo Aspar, que le ofreció una moto de garantías y él no lo desperdició.
"Debo estar enormemente agradecido a Aspar por estar en un equipo que me ha permitido ser campeón al firmar ese contrato que firmé aquí el año pasado", reconoció el flamante campeón del mundo de los 125 cc en 2009.
El piloto de Villacañas comenzó a competir en moto con apenas cinco años, edad mínima, sobre una Kawasaki de 60 cc en el Campeonato de España de Motocross de alevines, en donde fue aprendiendo rápidamente y un año después acabó tercero ese campeonato, que ganó al siguiente.
Ya en 1998 corrió con una Kawasaki de 80 cc, y con once años acabó quinto en la categoría juvenil y octavo en la categoría cadete, pero su ambición motociclista iba mucho más lejos y optó por cambiar a la velocidad, en donde se apuntó a la Copa Aprilia de 50 cc y terminó su primer año en sexta posición.
Tras un año de experiencia, en el 2000 participó en las categorías de 50 y 125 cc de la Copa Aprilia, y el balance no pudo ser más positivo, pues ganó ambos títulos a la vez. Con la escudería Movistar Junior Team, disputó el Campeonato de España de Velocidad de 125 cc en el 2001 y 2002. En la primera carrera, disputada en el Jarama, fue cuarto y en la segunda, en Albacete, se subió al podio tras ser tercero. En su segunda campaña, en 2002, fue tercero en el campeonato de España y le llegó la posibilidad de correr cuatro carreras del Mundial de ese año. Aquellas experiencias le permitió tener la oportunidad de correr un mundial completo con el equipo Angaia Racing y una Malagutti, pero al año siguiente, el propio equipo Angaia creó una estructura con una Honda 125 GP preparada con kit. La evolución fue constante y sus resultados cada vez mejores, terminando regularmente en los puntos.
En el 2005 dio el salto a un equipo oficial de KTM si bien en las primeras carreras quedó algo rezagado de los pilotos de cabeza, aunque siempre entre los diez primeros. En Donington Park y bajo un intenso diluvio llegó su primera victoria en grandes premios. El 2006 tenía que ser el año de su confirmación, pero acabó sustituyendo al argentino Sebastián Porto en el equipo Honda Repsol de 250 cc y en el Gran Premio de Cataluña sufrió una caída en la que se produjo una fractura de fémur, que le obligó a pasar por quirófano y perderse las siguientes tres carreras.
Reapareció en el Gran Premio de la República Checa y volvió a cuajar buenas actuaciones con un podio en Japón, dos cuartas plazas en Malasia y Portugal, y un quinto aquí, en Australia.
Continuó en el equipo Repsol Honda de 250 cc en el 2007, pero no fue una temporada fácil para Simón, que al siguiente año cambió la Honda por una KTM, pero los buenos resultados no terminaron de llegar y se replanteó la situación.
"La verdad es que el año pasado, cuando firmé el contrato para regresar a los 125 cc, creí que era una mala posición, porque tenía posibilidades de seguir en la categoría en la que estaba y luego las lesiones y las ganas de estar delante pero con esa falta de recursos me hicieron pasar por malos momento", reconoció ayer Simón.
Así, en el 2009 el piloto manchego regresó al octavo de litro de la mano de Jorge Martínez "Aspar", quien le dio todo lo que hacía falta para proclamarse campeón del mundo y el piloto de Villacañas aprovechó su oportunidad.
Ahora, tras conseguir este hito deportivo, a Simón le cuesta ver la realidad. "La verdad es que no os puedo explicar lo que he sentido al cruzar la línea de meta", dijo, pero "gracias a Dios ha llegado la compensación a aquellos momentos difíciles y es el momento de sacar todo lo que sé sobre motos después de tantos años".
A falta de dos carreras para finalizar el Mundial, Julián Simón se dedicará a disfrutar pero con el orgullo y la satisfacción de haber logrado lo máximo. Podrá pasear como campeón por Malasia dentro de dos semanas y, como gran colofón, dedicar el título mundial a la afición española en el circuito de Valencia antes de dar el salto a una nueva categoría de Moto2.