E. COBAS / X. M. MALLO | A CORUÑA
Cada semana lanza uno diferente en el vestuario. Ésa es la pauta que ha seguido desde que llegó al Dépor, variar el discurso para no caer en la monotonía y, sobre todo, hacer hincapié en la importancia del día a día. Más que el resultado, lo fundamental es el trabajo en cada entrenamiento. Su coach personal, el psicólogo Joaquín Dosil, lo asesora dos veces por semana, antes y después de cada partido, para ofrecerle algunas claves sobre qué es conveniente transmitir y de qué manera hacerlo, aunque es el técnico el que elige el fondo y la forma de su discurso. "La decisión final siempre la tiene él -explica Dosil-. Los demás simplemente le ayudamos a que tenga la mayor cantidad de información física, técnica, táctica y mental para que a partir de ahí pueda variar el mensaje como crea conveniente. Todas las semanas se cambia. Ahí está el secreto de las emociones de los equipos, en variar el mensaje según cada circunstancia".
Ahora la circunstancia es que el Deportivo convive en los puestos de Champions con el Madrid, el Barça y el Sevilla, y está por delante de equipos a priori superiores como el Valencia, el Atlético o el Villarreal. Ésa es la nueva realidad a la que tienen que acostumbrarse los futbolistas, todos salvo los capitanes Manuel Pablo, Valerón y Sergio, que ya saborearon títulos y las mieles de la Liga de Campeones. Para los demás todo esto supone un mundo nuevo por descubrir, aunque eso no va a propiciar un golpe de timón en el día a día. "Es una situación novedosa por la clasificación, pero no en cuanto al trabajo. Desde hace dos años el Deportivo tiene una misma dinámica, que es la de centrarse en el proceso, en el rendimiento, en el día a día, más que en el resultado. Otra cosa sería si sólo faltaran tres jornadas. Ahora los resultados son buenos, pero es el rendimiento del día a día lo que está haciendo que el Dépor esté tan arriba. En ese trabajo diario es en lo que están centrados tanto los técnicos como los jugadores", comenta el psicólogo.
Por algo el propio Lotina es el primero en frenar el triunfalismo que ya reina entre un sector importante de la afición. "Mi forma de ser y la experiencia de tantos años como entrenador me impiden ser eufórico. Sabemos cómo es el fútbol, muy cambiante", recalca el técnico, que toma al pie de la letra las sugerencias de su coach. La prudencia no está reñida con la ambición. Sueñan los aficionados blanquiazules y también lo hace Lotina, aunque apelando siempre al día a día, igual que Dosil. "Yo sueño mucho -confiesa el entrenador- pero con matices. No sueño que me va a tocar la Lotería de Navidad o la Primitiva. Sueño en cuestiones a las que se llega por medio del trabajo diario". No aspira a milagros con su catecismo. Sólo a obtener recompensa por el trabajo bien hecho, como ha conseguido hasta ahora: "Mis sueños son a corto o medio plazo y basados siempre en el esfuerzo". Sin ir más lejos, el pasado sábado el Dépor fue un ejemplo de esfuerzo colectivo para un objetivo común. "Defendimos como animales", resumió Lotina tras el encuentro. "En entrega nadie nos puede ni nos va a ganar", añade.
Más que abstraerse por completo del ambiente de euforia, Dosil recomienda "gestionar la situación". "La gran diferencia entre unos deportistas y otros es que los que son fuertes mentalmente son los que asumen rápidamente esa realidad y siguen trabajando para mantenerla o incluso mejorarla, mientras que los que son débiles mentalmente son deportistas que ante esa situación le entran una serie de pensamientos que realmente les perjudican, porque dejan de centrarse en el día a día y en el proceso para fijarse solamente en el resultado. Eso es lo que en esta etapa toca trabajar", apunta Dosil, quien insiste en atender a la mejora individual y colectiva, independientemente de que el Dépor vaya cuarto en la tabla a estas alturas: "Mientras que el equipo esté centrado en el trabajo diario y en seguir mejorando, tendrá más probabilidades de estar arriba. Si deja de estar centrado en el trabajo diario y empieza a pensar más en el resultado que en el proceso de rendimiento, lógicamente ahí es cuando puede haber algún tipo de problema. El cuerpo técnico tiene que intentar por todos sus medios que el jugador esté centrado en el día a día del entrenamiento".
Esa máxima concentración requiere un trabajo psicológico que el cuerpo técnico, encabezado por Lotina, debe cuidar. "En los deportes cíclicos cada domingo hay muchísimos pensamientos en juego, muchísimas emociones en juego y muchísimas influencias en juego. En la afición se puede percibir euforia, pero el deportista tiene que centrarse en su trabajo independientemente de lo demás -añade Dosil-. Sabemos que cada jugador es diferente y tiene su manera de procesar e interpretar la información y la realidad, pero a partir de ahí establecemos nuestras estrategias mentales para que todo el mundo siga en la misma línea como piña y como equipo. Vamos mucho más allá de un grupo de individuos que juegan juntos al fútbol".