ROBERTO MORALES | MADRID
La pegada del brasileño Pato, autor de dos goles en el clásico de Europa entre el Madrid y el Milan (2-3), resucitó al conjunto italiano a costa del equipo de Manuel Pellegrini, que agravó con errores individuales la ausencia de un estilo de juego. El Madrid no sabe, de momento, ganar encuentros ante rivales de entidad. En su primera prueba en Sevilla fue vapuleado por momentos. Ante un Milan alejado del virtuosismo del pasado, encajó la segunda derrota. Dolorosa por dejar escapar la oportunidad de sentenciar el grupo frente a un rival propicio.
El Milan, pese a su triunfo, no es ni la sombra del equipo que fue. Solo el brasileño Pato, un diablo repleto de calidad, aporta algo de luz en un equipo que juega andando. Y eso que el Madrid empezó ganando. Al meta Dida se le escurrió el balón entre las manos y Raúl recogió el regalo para marcar a puerta vacía.
Parecía muerto el Milan cuando la indiscutible calidad de uno de los veteranos dinamitó el partido. Inventó Pirlo un latigazo a 35 metros que sorprendió a Iker Casillas en la segunda parte.
Unos minutos de duda costaron caros al Madrid. Un error garrafal de Casillas dio la vuelta a todo. Iker dejó boquiabiertos a todos al medir mal en una salida a un pase largo y dejar a Pato marcar a puerta vacía. Drenthe en la frontal del área conectó un zurdazo ajustado al palo para empatar. Había fe en la remontada. Al Milan se le anuló un gol legal de Sergio Ramos en propia meta, pero Pato, sin marcaje ante Iker Casillas, firmó el 2-3 a dos minutos del final.