RUBÉN DARÍO RODRÍGUEZ | A CORUÑA
Rebollo, portero del Palencia, privó al Montañeros, con su magnífica actuación, de una victoria que aunque no mereció con plena justicia el conjunto coruñés sí la rozó con la yema de sus dedos en los minutos finales. En ese sprint de partido el equipo de José Ramón se tropezó no pocas veces con Rebollo. En la más clara ocasión, en el minuto 87, Rivera encaró un mano a mano propicio para marcar por alto o incluso regatear y empujar luego el balón, pero su disparo a la derecha fue detenido por el guardameta con una estirada soberbia. Cinco minutos antes Rebollo había despejado a córner un potente disparo de Jorge Cano y en el transcurso del segundo tiempo tuvo que alargar sus brazos hacia los palos para atajar dos flojos chuts rasos de los locales. Más: en el 59 dibujó una palomita fotogénica que empezó a desesperar a Rivera en una lluviosa tarde para olvidar.
En todo el primer acto Rebollo intervino una sola vez, pero tuvo que brincar con otro escorzo para rozar el cuero y enviar una falta directa de Herbert a saque de esquina con el concurso del larguero en la acción. Fantástico bagaje el del portero palentino, incuestionable MVP de un partido que descubrió a un ingenuo Montañeros y a un Palencia escaso de agresividad. Los primeros rindieron fidelidad a su fútbol de toque con muy poca profundidad y un ritmo ralentizado; los segundos, conjurados para cerrar espacios con su línea defensiva y la del mediocampo muy juntas, poblaron con más frecuencia y más hombres el área local hasta acabar renunciando al ataque y verse apretados al final por un Monta que tardó en creer en el triunfo.
Y además falló un penalti el Palencia. Quizá fue más claro otro que reclamó con aspavientos todo el equipo por manos de Álex Canedo en la primera parte; el de la segunda lo provocó Capi en un tropezón con Paulino, que después, ante el punto fatídico, mandó el esférico cerca de la escuadra por fuera.
Suspiró el Montañeros con ese fallo, pero no con otros que cometió en su defensa y en el centro del campo a lo largo del encuentro, arriesgadas pérdidas de balón de Moisés y Julien o cesiones peligrosas al portero. Los coruñeses trataron tanto de progresar por la medular con pases cortos y sin comodidad para encontrar avances por las bandas que pusieron en bandeja el balón en demasiadas ocasiones para que el Palencia enfocase el marco protegido por Diego. El meta local evitó con otra buena parada que Chuchi adelantase a un conjunto castellano que en Elviña confirmó lo difícil que es batirlo, en gran parte, gracias a Rebollo.