SANTIAGO APARICIO | MADRID
Seis supervivientes de Segunda División y otros tantos de Segunda División B se adentran en el tramo decisivo de la Copa del Rey, que reengancha a los clubes de Primera en la eliminatoria de dieciseisavos de final, que se disputan a doble vuelta y que afrontan esta semana, en tres días, su ida.
El Recreativo, el Rayo Vallecano, el Hércules, el Celta, el Salamanca y el Murcia, exento de la ronda anterior, conforman la representación de Segunda. Para los equipos de Segunda B, el Alcorcón, el Marbella, el Atlético Ciudad, el Alcoyano, el Cultural Leonesa y el Puertollano, la competición supondrá una fiesta, con adversarios de la máxima categoría, con los que pretenden impulsar su particular repercusión competitiva.
Es el caso del Alcorcón, que recibe al Madrid; del Marbella, que espera al Atlético; del Atlético Ciudad, que se mide al Sevilla (todos hoy); del Alcoyano, que acoge al Valencia; del Cultural Leonesa, que jugará contra el Barcelona; o del Puertollano, rival del Villarreal.
Adversarios de enjundia para los clubes modestos tal y como dicta la normativa previa al sorteo de configuración para esta cuarta ronda copera, que dicta emparejamientos de los cuatro representantes españoles en la Liga de Campeones y dos de los tres de la Copa de la UEFA -ahora Liga Europa- con los supervivientes de Segunda B.
La felicidad es plena, por ejemplo, en Alcorcón, donde hoy reciben al Madrid. "Me dicen que Pellegrini pondrá un equipo con suplentes y algún titular. Nosotros no vamos a dudar en ir con todo de lo que disponemos en un día para disfrutar. A Alcorcón le tocó el gordo y es hora de vivir un momento soñado por todos", manifestó Juan Antonio Anquela, técnico del modesto conjunto madrileño.
Al margen de ello ha quedado el Athletic Bilbao, que se medirá al Rayo Vallecano, de Segunda División. Es la recompensa para los clubes menores que han progresado en la Copa.
Es esta una competición dada a sorpresas. Las exigencias del calendario aminoran la predisposición de los grandes para el inicio del recorrido copero, que suele deparar compromisos abruptos para ellos dado el empuje de un adversario dispuesto a dejarlo todo por aprovechar ese momento histórico.
La eliminación del Madrid ante el Real Unión de Irún la pasada temporada es el ejemplo más reciente de la historia de una competición que ofrece numerosos desenlaces inesperados, aminorados ahora por el sistema de ida y vuelta de la competición, que permiten la rectificación de los favoritos en el segundo partido.
Estos duelos, plagados de alicientes, aminoran la trascendencia de envites entre cuadros de la máxima categoría. En esta ocasión, es el caso del Málaga y el Zaragoza, Getafe y Espanyol, Xerez con Osasuna y Valladolid ante el Mallorca. Sobre todo, porque las características de la competición suelen conceder oportunidades de éxito a equipos distantes, inicialmente, de la lucha por la Liga.
Será una jornada de estrenos, el más especial será el de Quique Sánchez Flores como entrenador del Atlético. "Venimos con la intención, en lo deportivo, de conectar lo antes posible con los jugadores y de reflotar un equipo que tiene herramientas suficientes, porque ya lo ha demostrado, para volver a conseguir situarse entre los mejores clubes de España y por supuesto de Europa", explicó en el Calderón. "Y venimos con la intención de conectar lo antes posible con los nuestros, que son nuestros aficionados, que, aunque digan que son muy sufridores, que lo son, también tienen derecho a ser lo más felices posible. Y eso nos hará felices a todos los demás. Esos son los primeros objetivos deportivos", añadió.
"Sobran palabras y lo que hace falta es mucho trabajo y levantar la moral de los futbolistas, que son muy buenos. Estamos ante la exigencia que supone el Atleti en todos los términos. Esperamos hacer la vida lo más feliz posible a aficionados y dirigentes y lo más exigente posible a los jugadores", acabó.