El Deportivo mantuvo el tipo, entre otras razones porque es un equipo que no se descompone tácticamente con demasiada facilidad, aunque ayer lució un uniforme nada favorecido en su primera intervención en la Copa y de haber tenido más puntería el equipo local en las numerosas oportunidades que le concedió el Dépor, la crónica del partido de ayer habría tenido adjetivos poco generosos. La sorpresa merodeó por el terreno de juego murcianista porque la buscó un conjunto más desesperado que el Dépor, que al final fue el que ganó con un golpe de autoridad rematadora, la que tuvo Lopo en un saque de esquina a un cuarto de hora del pitido final. Manu, espléndido bajo palos en su debut esta temporada, evitó después no sólo el empate, sino un resultado adverso a lo largo de todo el encuentro.
Ese espíritu juguetón y sorpresivo que tiene la Copa contagió al Murcia en los primeros pasos del partido: al medio minuto Kike obligó a intervenir a Manu; en dos minutos y medio ya había lanzado dos saques de esquina; antes del tercero Ochoa cabeceó en el área pequeña para probar la colocación del meta asturiano; y en el seis despejó el balón como pudo primero Manu y luego la defensa blanquiazul en un embrollo. Siguió el acoso local, que en ráfagas furiosas mantuvo siempre alerta a la defensa deportivista. En el minuto 26 ya había botado el Murcia siete córners -provocó dos más hasta el descanso- y una incursión en diagonal de Sergio Fernández en el área terminó con el cuero en el lateral de la red. Antes del intermedio Aquino recurrió al zurdazo lejano para asustar y enviar el esférico junto al palo derecho; en el poste contrario tuvo que despejar la defensa visitante otro córner ajustadísimo que lanzó el joven jugador murciano, excelente ayer.
El Dépor vivía el partido a otra velocidad y acumulaba números más discretos: un único disparo a puerta de Mista y un solitario saque de esquina en los primeros cuarenta y cinco minutos. Miguel Ángel Lotina no escondió su cabreo, se levantó en incontables ocasiones hasta el borde de su área técnica, se dirigió a sus hombres con gestos de desagrado y se retiró siempre cabizbajo para cubrirse pocas veces dentro del banquillo. No dejó de dar instrucciones el entrenador vasco porque no le gustaba nada el juego de su equipo.
Sólo llegaron centros por la izquierda, pero los escasos que se contabilizaron no encontraron rematadores, pues ni Mista ni Bodipo engatillaron ninguno. No se encontraba a gusto el equipo, al que le faltó creatividad y se movió pastoso por el campo. Las variantes introducidas por Lotina en la alineación no le dieron el dinamismo esperado ante un rival más achispado y deseoso del triunfo revitalizador que aún no celebró en la Liga.
Volvió a causarle enfados el Deportivo a su míster al poco de comenzar el segundo tiempo. La facilidad con la que el Murcia se encontró con dos ocasiones en los primeros cinco minutos reafirmó la ligereza defensiva mostrada por los coruñeses. Kike enfiló con lentitud y tuvo que ser Juan Rodríguez el que ocupase apresurado la parcela que debía proteger un central para enviar a la esquina. Aquino intentó el gol olímpico y Manu lo evitó sobre la línea de gol. Y acto seguido Isaac apuntó alto solo en el punto de penalti. Demasiadas llegadas. El Murcia estaba crecido.
Lassad salió al rectángulo y Adrián lo hizo nueve minutos después para cambiar por completo la fisonomía de la pareja de ataque, casi inadvertida hasta su sustitución. El Dépor halló vías de avance en un par de contragolpes que no tuvieron finalización, aunque ganó algo de nervio con el tunecino y el asturiano. Pero el Murcia siguió teniendo el gol más cerca, como cuando Lopo casi bate a Manu al despejar un centro de Chando. Lotina seguía revolviéndose en su banquillo, se disponía a sacar al campo a Antonio Tomás y, de repente, el Dépor marcó. Lopo entró como un misil y cabeceó con limpieza a puerta vacía. El pase desde la esquina lo puso perfecto Sergio. El Murcia echó sus buenas artes por el desagüe. De nada sirven si no acaban en la red. Manu volvió a impedirlo para despejar una falta de Albiol que apuntaba a la escuadra y en una media vuelta de Chando. El Dépor le agradeció la victoria.