ANTONIO TOMÁS | CASARES (MÁLAGA)
Se agota la temporada y el golf español confía en que su mejor representante, Sergio García, gane este año un torneo como el que hoy comienza en la Finca Cortesín (Casares): el Mundial Match Play que siempre, desde 1964, se jugó en Wentworth y que ganó Severiano Ballesteros en cinco ocasiones.
"Sin duda dedicaría el triunfo a Seve. Sería precioso", indicó García sobre el único español que ha ganado este torneo y que lucha contra un tumor cerebral.
Ballesteros nunca perdió una final de este torneo. Imbuido en ese espíritu, García confía en dedicar el triunfo al genio de Pedreña en una competición cuyo sello es genuino (se juega por hoyos y no por golpes) pero que ha sufrido un severo lifting, que comienza por la sede, pues se ha escapado de las islas británicas para recalar en Andalucía, en el campo malagueño de Finca Cortesín.
También son novedades el formato (por grupos) y el número de jugadores (dieciséis), seleccionados mayoritariamente por su puesto en el ranking mundial.
No han entrado ni Tiger Woods ni Phil Mickelson, los dos mejores del mundo. Tampoco ninguno de los grandes jugadores norteamericanos, excepto el joven de 22 años Anthony Kim. Además, sólo dos de los jugadores en Finca Cortesín, el argentino Ángel Cabrera y el surafricano Retief Goosen, saben lo que es ganar un título de Grand Slam.
También se echa de menos al surafricano Ernie Els, el golfista que más veces ha ganado este Mundial y que en la última edición (2007) sumó su séptimo título.
La ocasión, pues, es óptima para García, todavía en blanco en 2009, que asegura que su buena preparación física le "puede ayudar" en un recorrido escarpado y en donde disputarán 36 hoyos por día.
"Es posible que este factor perjudique a los jugadores en peor forma", comentó García, finalista más joven del torneo. Perdió en 2002 frente a Els (2 y 1), con 22 años, 9 meses y 11 días. Rory McIlroy, de 20 años, es el único que podría arrebatarle al español esa condición.
El argentino Ángel Cabrera destaca también en el Grupo C. El último campeón de Augusta y finalista en la última edición jugada en 2007 en Wentworth regresa con opciones a Finca Cortesín, un campo que, a juicio de Sergio García, "va a igualar a todos, pues nadie lo ha jugado antes".