MARÍA VARELA | A CORUÑA
Con seis victorias consecutivas en los seis primeros partidos de la liga, el OAR Coruña sigue los pasos del equipo que en la temporada 2003-04 consiguió el ascenso a la División de Honor B del balonmano español. Nano Vázquez es uno de los pocos supervivientes de aquella época junto a Abel, Iago Acuña y el técnico Pablo Aguirre -también Cillero, ahora entrenador del OAR Hércules, y José Porras-. Sin embargo, el capitán, a pesar del buen momento de su equipo, prefiere no hacer comparaciones.
"La verdad es que no se pueden hacer paralelismos entre aquel OAR y éste", analiza. "Son equipos bastante diferentes y que no tienen nada que ver el uno con el otro. Sin hacer de menos a nadie, yo creo que será bastante difícil volver a juntar en una categoría como la de Primera Nacional a un grupo de jugadores de tanto nivel como el del año del ascenso", añade.
La plantilla del OAR 2003-04 estaba plagada de grandes nombres, de jugadores que además atesoraban mucha experiencia: Aymar Orio, Pavlovic, Cillero, Razola, Zapatero, Ayllón, Ricard, Mateu, Patiño, Campos, Juanjo, Pablo Vales, Carlos Blanco... todos ellos formaron parte de la historia del club herculino en una de sus temporadas más inmaculadas, en la que sólo cedieron en un partido en la fase regular y en la que encadenaron treinta meses sin perder en casa.
"Aquel año era el cuarto que jugábamos juntos. En los tres anteriores siempre íbamos a más y estábamos ahí, aunque fallábamos ante los rivales directos, lo que nos dejaba fuera de luchar por el ascenso y ese año ya no fallamos más. También coincidió que fue un momento en el que el club iba en ascenso, tanto a nivel de recursos, como deportivo y de público", comenta Nano.
Todo lo contrario de lo que ocurre en el presente, ya que los buenos resultados les han pillado un poco por sorpresa: "Veníamos de dos años muy complicados. No sólo eso, sino que un mes antes de que empezara la liga ni siquiera sabíamos los que íbamos a estar. El objetivo no era jugar la fase de ascenso. Hemos sorprendido a todos. Pero es preferible ir paso a paso", argumenta.
Nano también explica que los entrenamientos eran diferentes: "La mayoría de los jugadores era de fuera, es decir, eran profesionales o semiprofesionales y las horas de entrenamiento eran muchas. Eso nos ayudó a nivel de equipo a coordinarnos mucho mejor. Ahora es otra cosa, porque los que entrenan a diario son los chicos de la casa, son otras categorías, jugadores a los que todavía les falta experiencia, aunque hay que reconocerles que entrenan muchísimo y todo el trabajo que hacen".
A pesar de la falta de rodaje de los más pequeños, Nano elogia su presencia en la plantilla, ya que cree que "si no fuera por las categorías inferiores, no habría equipo" y alaba el trabajo de base de Pablo Aguirre y de su compañero Abel Valcárcel, pero a la vez confiesa que "el bloque más conocido y el que más juega" es de gente mayor como él, "gente que roza los treinta o en algunos casos", como el suyo, "que los supera".
Todo esto contribuye a engrandecer el mérito del actual OAR Coruña, que todavía no conoce la derrota tras disputar seis partidos, si bien Nano cree que el nivel de la liga "ha bajado un poco", pero aún así reconoce que el equipo basa su éxito en la mejoría de la defensa.
"El año pasado éramos muy permisivos en la defensa y éste nos ha venido muy bien tener un jugador como Marc Navarro, que impone y además contagia su buen hacer al resto de los compañeros", dice. "Además, también ha sido positiva la vuelta de Iago Acuña, que junto a Marc y Avelino, aportan mucha experiencia al bloque", añade.
"Somos un equipo humilde que ha empezado bien. Lo que queremos es ser un conjunto al que nos tengan que ganar, que se tengan que esforzar al máximo si quieren llevarse la victoria. Estamos a buen nivel", concluye el capitán.