LUIS MIGUEL PASCUAL | PARÍS
Rafa Nadal se impuso en un partido agónico a Nicolás Almagro en el Masters 1.000 de París-Bercy, donde acabó venciendo por 3-6, 7-6 (2) y 7-5 después de más de tres horas de juego. El mallorquín, que no estuvo brillante, acabó beneficiándose de los fallos del murciano y de sus problemas físicos.
Pese a todo, Almagro completó un gran partido y dispuso de cinco bolas para ganarlo en el segundo set, pero no supo aprovecharlas. Por el contrario, se vio un Nadal fuera de forma, falto de ritmo y lejos del juego agresivo que le caracteriza.
Nadal estuvo a merced de un Almagro que parecía tener todo a su favor y que ganó de forma cristalina el primer set, el primero que le hacía al de Manacor.
Comenzó también dominando la segunda manga, pero Nadal se aferró al partido sin hacer un gran tenis. Almagro no estuvo fino en los puntos clave y eso se notó cuando sirvió para ganar. Tuvo el partido en su mano, tan cerca que sólo tenía que atraparlo. Con un 40-0 a favor, el público comenzaba a mascar la despedida del número dos.
Nadal se rehizo. Remontó las tres bolas de partido. Cedió otras dos más pero también las rescató. El murciano no se recuperó y en el juego de desempate apenas opuso resistencia.
Cedió su saque de entrada en la manga definitiva y, aunque lo recuperó, el encuentro parecía dirigirse a un nuevo tie-break cuando el físico abandonó a Almagro, que comenzó a sentir calambres en su muslo derecho y cedió su servicio (4-5) después de remontar y ya no ganó ningún juego más. El mallorquín se llevó el partido jugando casi contra un muñeco y su próximo rival será otro español, Tommy Robredo, que derrotó al checo Tomas Berdych por un doble 6-4.
Por su parte, el suizo Roger Federer, número uno del mundo, cayó eliminado en su debut en Bercy frente al francés Julien Benneteau, 49 del mundo, que le superó por 3-6, 7-6(4), 6-4.