XOSÉ MANUEL MALLO | A CORUÑA
El ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas) le acaba de dar la razón a aquellos accionistas del Deportivo que se quejaban de que las cuentas presentadas por el consejo de administración en la Junta General Ordinaria de 2006 presentaban irregularidades al castigar a Fernando Álvaro Santodomingo Fernández.
Fernando SantoDomingo era el auditor contratado por el club coruñés en aquella época y su trabajo fue cuestionado por varios de los accionistas que acudieron a la Junta celebrada en el Playa Club. Casi tres años después el ICAC decide sancionar al auditor por "haber incurrido en un incumplimiento de las normas de auditoría susceptible de tener un efecto significativo sobre el resultado de su trabajo y, por consiguiente, en su informe, en relación con los trabajos de auditoría de las cuentas anuales correspondientes al ejercicio cerrado a 30 de junio de 2006, de la entidad Real Club Deportivo de La Coruña S.A.D.", por lo que este organismo declara a Fernando Santodomingo "responsable de la comisión de una infracción grave de las tipificadas en la letra b) del apartado 3º del artículo 16 de la LAC", se dice en el BOICAC.
Cuentas irregulares
Esta decisión significa que las cuentas presentadas por el consejo del administración de la entidad deportivista presentaban algunas irregularidades, como habían denunciado entonces miembros de la denominada Por un Deportivo Transparente y Permanente, que llegó a aglutinar más del 7% del capital social del club, lo que le permitió convocar una Junta de Accionistas Extraordinaria en el verano de 2007. Pero la Junta que supuso un punto de inflexión para los accionistas fue la de diciembre de 2006. Fue la primera en la que Augusto César Lendoiro, presidente del consejo de administración, se sintió incómodo. No se trataba de torear a uno o dos inconformistas, sino de que comprobar que los representantes de 2.178 acciones reprobaban su gestión. Fue el año en el que Manuel Pardo, un clásico contestatario, se encontró con que tenía compañía. Fue cuando surgieron las figuras replicantes de Jorge Borrajo, Luis García, y otras también, como las de los clásicos blanquiazules Manlo Sanjurjo o Carlos Souto.
Quizá la figura que emergió de forma especial fue la de Manuel Pardo, que llevaba años cuestionando las cuentas que se le presentaban. Ese año tuvo compañía. "Estuve mucho tiempo soportando el abucheo de los asistentes, pereo no me preocupaba. Ayer -se refería al día de la Junta- observé que había muchísima gente, más que nunca, que se levantaba a depositar su voto en la urna del no", declaró a este periódico el 28 de diciembre de 2006, al día siguiente de haberse celebrado la Junta de Accionistas. "Está claro que falta información en las cuentas", dijo en la asamblea Pardo. El tiempo le acaba de dar la razón, con la sanción que el ICAC le aplicó al auditor.
Esta sanción, en cualquier caso, no afecta directamente al Real Club Deportivo S.A.D., ni a su consejo de administración, ya que el organismo que sancionó a Fernando Santodomingo no tiene potestad para intervenir en el funcionamiento del club coruñés. Ahora bien, dicho castigo indica que existieron irregularidades en la auditoría y por extensión puede aplicarse también a las cuentas de entonces. El Deportivo sólo se vería afectado si algún accionista decidiese de forma particular denunciar dicha Junta General por este motivo. Algo que en estos momentos parece inviable, ya que los entonces integrantes de la Plataforma por un Deportivo Transparente y Permanente están disgregados y se mantienen al margen de cualquier tipo de movimiento colectivo crítico con el consejo de administración. Su último punto de conexión se produjo en la Junta General celebrada en Santa María del Mar en diciembre de 2007, cuando abandonaron la sala bajo la amenaza de impugnar la asamblea, circunstancia que no se llegó a producir.
Habían sido 29 los accionistas los que habían abandonado el polideportivo de Santa María del Mar de los 214 que acudieron el 29 de diciembre de 2007, en una asamblea que volvió a obtener la aprobación del accionariado por amplia mayoría, cuya representación mayoritaria ostentaba, como sucedió en todas las Juntas, el consejo de administración de la entidad deportivista. Dudaban de las credibilidad de las cuentas, como habían hecho un año antes. "Los que quieran conocer las cuentas que no vayan porque no las conocerán", había dicho Manuel Pardo.