ROBERTO MORALES | MADRID
La selección española celebró su centenario derrotando a Argentina en un duelo de alto voltaje (2-1), en el que el oficio de la albiceleste apagó por momentos el virtuosismo de la roja, que acabó sacando el carácter y manteniendo su racha ganadora con doblete de Xabi Alonso. La selección española celebra cien años de existencia en el mejor momento de su historia. Instalado en la excelencia de un fútbol vistoso. Aderezando la clásica furia con un juego que es admirado en todo el planeta. Los rivales caen por el camino, aunque se llamen Argentina, con la que no existen amistosos sino guerras deportivas de 90 minutos de pasión.
En pleno éxtasis avisa Vicente del Bosque, y sabe perfectamente de lo que habla, de su gran miedo. El riesgo a perder el ansia de ganar preocupa a un seleccionador que tiene en su mente lo vivido en un pasado reciente en el Real Madrid. Pero la selección es diferente. La forma una familia, un grupo de amigos, que tienen el Mundial como el éxito que les coronaría en lo más alto. La inercia de la Eurocopa lograda empujó a España a una inmaculada fase de clasificación al Mundial y le hace jugar cada encuentro sin mirar el DNI del rival. Sea Argentina o Armenia, la roja sale por el partido. Impone un monólogo del toque, instalado en el campo rival, y rebaja al mínimo las cualidades futbolísticas de su adversario. Más aún si la selección que tiene enfrente es tan inestable como la que dirige el mítico Diego Armando Maradona.
A los tres minutos de juego ya había olés de la grada al juego de toque español, a la verticalidad que desde el primer instante devolvió a la albiceleste a sus momentos de dudas. Silva con un pase de la muerte al que no llegaba Villa a los cinco del inicio, un centro de Ramos y un chut de Iniesta avisaban. Argentina no tenía el balón. Maradona se desesperaba en la zona técnica a la par que sus jugadores subían la adrenalina y lanzaban patadas a destiempo. En el primer acto brilló Di María, aunque perdonó. Y España no lo hizo. En su segunda acción de peligro marcó. Se alcanzaban quince minutos cuando una jugada al primer toque la culminó Silva con un disparo cruzado que dejó muerto al Gato Romero y del que sacó provecho Xabi Alonso lanzándose al suelo en su remate. Sólo a la contra y con la velocidad de Di María respondió Argentina. Conectó con Higuaín, que chutó al cielo con todo a favor. Ni intervino el centenario Iker Casillas, en un día que nunca olvidará al convertirse en el tercer jugador de la historia de la roja en alcanzar cien encuentros.
Arrancó el segundo acto España con menos intensidad, con minutos de ritmo reducido que aprovechó Argentina. Su oficio comenzó a decantar el duelo hacia sus intereses, se adueñó por momentos del mando y comenzó a pisar con peligro el área rival. Higuaín, en una jugada de lucha, cruzó en exceso su disparo ante Iker (min.57). Con el árbitro irlandés en el centro de las miradas, un error de la zaga española acabó en un penalti sí señalado de Raúl Albiol a Maxi. En el lanzamiento no dudó Messi. Engañó a Iker y empató el partido. Todo volvía a su inicio.
Restaba media hora y España recuperó el balón para dirigirse al triunfo. Ramos rozó el gol con un testarazo a centro de Cesc. Había sustituido a Xavi y Negredo era la nueva referencia ofensiva. Tuvo dos ocasiones de gol Negredo que detuvo Romero, cuando apareció la velocidad del debutante Jesús Navas como factor desequilibrante. Pero fue de penalti como el duelo cayó de lado español. Demichelis tocó el balón con la mano dentro del área y Xabi Alonso no perdonó desde los once metros, marcando el definitivo 2-1.