ROI FERNÁNDEZ
Con 18 años se obtiene la mayoría de edad, se puede votar, casarse, emanciparse, trabajar, mantener relaciones sexuales libres, pero no se puede hablar.
Eso parece, al menos, en el Deportivo, que se lo han prohibido a Juan Domínguez, un chaval que cumple 20 años el próximo enero, que está capacitado para hacer todas esas cosas, además de jugar al fútbol, pero que (válgame Dios) no puede hablar en público. Se le niega el derecho a explicarse, exponer, discutir, debatir o entablar una conversación con los medios de comunicación. ¿Qué intenta evitar el club con esta medida?
Seguramente, dirán que proteger al chaval, aislarlo de la presión mediática y aludirán a factores psicológicos para explicar su decisión. Paradójicamente, a lo mejor consiguen justo lo contrario. Más que nunca el nombre de Juan Domínguez está en boca de todos y aparece en todos los medios, precisamente por eso, por esta controvertida y, a mi juicio, equivocada decisión.
Messi sólo tiene 22 años, pero, ¿cuánto tiempo lleva hablando para los medios? Ricky Rubio acaba de cumplir 19 añitos y ya nadie le prohibe nada. Es evidente que Juan Domínguez ya es mayorcito para tomar sus propias decisiones y también para equivocarse, pero debe hacerlo él. Nadie debería decidir por él. Lo único que se consigue con esta medida es retrasar lo inevitable, que se enfrente a los medios en una sala de prensa, e incluso meterle más presión el día que lo haga.
Hablar o no ante los medios debería ser una opción personal, cuando no una obligación, pues no olvidemos que la trascendencia del fútbol es tal gracias a la publicidad mediática. En la NBA, por ejemplo, los periodistas entran incluso en el vestuario de los equipos y ningún jugador se puede negar a hablar para los medios por contrato.
Acaso Juan Domínguez está preparado para soportar la presión de ser titular ante el Atlético ante más de 20.000 personas en Riazor y no lo está para atender a las preguntas de unos cuantos periodistas con los que ya habla a diario en Abegondo. Me parece una soberana estupidez.