Luis Ucha no entrena desde hace dos años. Echa en falta "el contacto con los chavales y sus padres" y "ver cómo crecen los chicos". Algunos de los niños que tuvo en sus equipos llegaron a Tercera, a Segunda B o incluso a Primera División. Ahora cuando va a un campo de fútbol sigue pensando "como entrenador, imaginando lo que haría si estuviera en el banquillo".
Desde sus lejanos tiempos en la banda la figura del técnico ha cambiado y, a su juicio, el entrenador de ahora tiene demasiada prisa por llegar arriba o a un equipo importante. "Antes dejabas de jugar, tenías tiempo, seguías en el barrio y te gustaba ayudar a los jóvenes. Ahora el técnico saca el carné y tiene altas ambiciones enseguida, no tiene calma y sí prisa por entrenar a lo grande. Hay que empezar poco a poco, empezar con los chavales, hacerse un sitio y darse a conocer en el mundillo y evolucionar", considera.
"Por un lado es bueno que haya más entrenadores colegiados ahora que antes. Hay gente que sabe mucho y no tiene el título, y la escuela te aporta muchos más conocimientos. Pero tampoco hay equipos para tantos entrenadores. Es como los futbolistas, hay muchos chavales y muy pocos llegan lejos", compara Luis Ucha.