FRANCISCO ÁVILA | BARCELONA
Sin Ibrahimovic ni Messi, el Barcelona fue fiel nuevamente al concepto futbolístico que diseña Pep Guardiola y firmó la mejor actuación de la temporada para derrotar claramente al Inter (2-0), lo que le vale liderar su grupo en la Champions y casi garantizarse su clasificación para octavos de final.
Dirigidos por un genial Andrés Iniesta, el Barça resolvió el primer partido complicado de la semana con suficiencia. Se ponía en duda la supremacía del tricampeón y los azulgrana respondieron de la mejor manera posible, derrotando sin dudas al Inter de Mourinho.
Ni Ibra ni Messi jugaron un solo minuto y los azulgrana no los echaron en falta. Guardiola no quiso arriesgarse y dejó a sus dos máximas estrellas, ambos con problemas físicos, en el banquillo. El equipo azulgrana jugó de fábula, sobre todo en el primer tiempo, periodo en el que marcó los dos goles. Destacó la medular con Busquets y Xavi, el factor sorpresa fue Iniesta. El albaceteño empezó por la banda derecha, pero campó a sus anchas por el centro, en la mediapunta y sembró el desconcierto entre los interistas.
El Barça tocaba y el Inter corría tras el balón, entre ellos Samuel Eto'o, recibido con una gran ovación por el que fue su público, pero que apenas tuvo incidencia en el juego. En el minuto 10, un saque de esquina botado por Xavi y desviado en el primer palo por Henry permitió a Piqué adelantarse a Motta y batir a Julio César. El 1-0 reforzó la concepción futbolística de los azulgrana, que se sintieron cada vez más cómodos. Al Inter ni se le vio. El Barcelona siguió a lo suyo. Tocó y tocó, movía el esférico con mucha facilidad, recuperaba con rapidez y se plantaba claramente ante la meta interista.
El resumen de su fútbol tuvo su concreción en el 2-0. Una jugada que aúna las virtudes del equipo. Una acción al primer toque entre Iniesta y Xavi, un desmarque de Alves, un centro del brasileño al segundo palo y un remate de Pedro ante la sorpresa de Maicon, que a partir de entonces ya le prestó atención al jugador que debía marcar desde el principio del partido y al que apenas había visto antes.
La primera mitad del Barcelona fue la mejor de la temporada. Cambió el dibujo Mourinho tras el descanso. Puso a Muntari para frenar a Alves y su equipo se fue un poco más arriba. Sin embargo, el Barça, con pausa y sin prisa, observó la nueva situación y pasó de nuevo a la acción. Una magnífica actuación de Julio César impidió el gol de Xavi.
Los italianos intentaron enredar el partido, el único escenario en el que parecen sentirse cómodos, pero los azulgrana ni se inmutaron. De hecho, los catalanes estuvieron más cerca de marcar otro gol. Dosificó su esfuerzo el Barça con el paso de los minutos. Más pase, más control y ningún sobresalto.