Ramiro Amarelle, jugador coruñés de fútbol playa y capitán de la selección española de la modalidad, sufrió la gripe A hace dos semanas, días antes de tener que viajar a Dubai para competir en la Copa Mundial 2009. Como Guardado, Amarelle empezó a tener fiebre un martes por la noche, se mareó y tuvo dolores musculares. Los médicos concluyeron que padecía el virus H1N1, lo aislaron en una habitación de su casa, en la que se tuvo que poner una mascarilla en la boca cada vez que alguien entraba a visitarle y pronosticaron que en tres días estaría recuperado. Así fue, aunque Amarelle, que se reincorporó un día tarde al Mundial con su selección, no rindió sobre la arena de la playa de Jumeirah en las mismas condiciones físicas que antes de sufrir la gripe A.
"El sábado ya no tenía fiebre ni dolor, pero estaba débil para hacer esfuerzo físico. Jugando luego el Mundial me faltó concentración, intensidad, exigencia. Jugué, pero no rendí bien. Aunque quieres, no vas, no te recuperas al instante. En el partido de cuartos tenía buena disposición, pero no iba bien. Estás agotado y no lees el partido como hay que leerlo. Hay que descansar bastante para poder rendir al máximo", confiesa Ramiro Amarelle.
El jugador de fútbol playa no rindió como en él es habitual tras recuperarse de la gripe A, sin embargo, Amarelle pone un ejemplo contrario, el de un futbolista juvenil del Deportivo, Luis, que estuvo de domingo a miércoles en la cama con el virus y que al fin de semana siguiente marcó tres goles en un partido.