E. C. | A CORUÑA
Cero goles, dos puntos. Es el balance del Deportivo en las últimas dos jornadas, en las que registró sendos empates sin goles ante el Valencia y el Zaragoza. Para encontrar el último precedente de dos 0-0 consecutivos hay que remontarse quince meses atrás, concretamente al 24 de septiembre de 2008. Aquel día el equipo coruñés empató sin goles en el Reyno de Navarra después de obtener idéntico resultado cuatro días antes en la visita del Mallorca a Riazor. Desde entonces, hasta ayer el Dépor nunca había enlazado dos jornadas seguidas sin tantos a favor ni en contra.
Al equipo blanquiazul le sigue faltando gol -lleva diecinueve, los mismos que el Málaga, que está en puestos de descenso- pero suple esa carencia mostrando una gran solidez defensiva que le sirve para puntuar. Es lo que ha hecho en las últimas tres jornadas, en las que sólo recibió un tanto en Almería (1-1). Después, ni Valencia ni Zaragoza han sido capaces de perforar la meta de Daniel Aranzubia. De momento, esa firmeza atrás es lo que le está permitiendo al Deportivo mantenerse en los puestos europeos cuando sólo faltan tres jornadas para acabar la primera vuelta.
Lo malo es que esa escasa pegada del conjunto blanquiazul es lo que está permitiendo que el Mallorca se distancie o que el Getafe recorte su desventaja. Ningún futbolista de la plantilla ha marcado más de dos goles, lo que evidencia los problemas que está teniendo el Dépor para ver puerta. Ayer, en La Romareda, las mejores ocasiones fueron de un central, Alberto Lopo, de un lateral, Filipe Luis, y de un centrocampista, Andrés Guardado. El delantero titular, Adrián López, ni siquiera disparó a puerta durante el tiempo que estuvo en el campo. Tampoco lo hizo Valerón, su acompañante en ataque.