LUIS M. ALONSO
En el fútbol caben muchas interpretaciones de la vida, incluso históricas. La versión futbolística de las guerras de religiones europeas se celebra cuatro veces, todos los años, en Glasgow y la protagonizan el Celtic y el Rangers. El escenario de la batalla fue esta vez Parkhead, donde ayer los católicos y los protestantes empataron a uno.
Escribí en octubre de la Old Firm con motivo de disputarse el encuentro en Ibrox Park y a propósito del Celtic del legendario Jock Stein, aquel equipo integrado por futbolistas locales, que defendía en el área del rival y que consiguió para Gran Bretaña la primera Copa de Europa de clubes. Old Firm significa la vieja empresa y viene a reflejar la percepción extendida de que detrás de una fiera rivalidad, el Celtic y el Rangers esconden un gran negocio. En algunas ocasiones, la vieja disputa local ha llegado, sin embargo, tan lejos que lo mismo un club que otro decidieron, hace unos años, contrarrestar la pasión con campañas en contra del sectarismo religioso, los cánticos, los símbolos y las provocaciones entre los simpatizantes. El fútbol es un deporte inventado por los ingleses pero no hay que olvidar que fueron los escoceses los que decidieron con la ley del fuera de juego que ningún jugador podía situarse por delante del balón. En la Old Firm, pese al negocio de la rivalidad, se intenta que la política y la religión no se sitúen por encima del juego. No siempre se consigue.
Ya saben, el apoyo tradicional de los Rangers procede en gran parte, aunque no exclusivamente, de la comunidad protestante, mientras que el del Celtic es de pura extracción irlandesa. De hecho, los aficionados de este último equipo cantan canciones republicanas con alusiones al Sinn Féin; los Rangers, en contraposición, representan el lealismo. No se ven generalmente banderas escocesas entre las aficiones; los hinchas del Celtic exhiben las tricolores de Eire y los del Rangers, las unionistas. A veces podría parecer que el campo de batalla de Belfast se trasladase a Glasgow, que siempre ha sido, por otro lado, una ciudad muy dividida y de gran conflictividad social. En algunas ocasiones, lamentablemente, resultó más que un espejismo: en 1971, una avalancha en las gradas de Ibrox, el campo de los Rangers, se saldó con 66 muertos, una de las mayores catástrofes deportivas de Gran Bretaña. Pero no fue el único incidente doloroso: en 1980, en el Celtic-Rangers más violento que se recuerda, la policía tuvo que intervenir montada a caballo para poner paz en la batalla campal entre seguidores de uno y otro equipo. A raíz de ello, el Gobierno prohibió la venta de alcohol en los estadios escoceses.
Jock Stein solía decir que si tuviera que escoger entre un futbolista católico y uno protestante, elegiría a este ya que el Rangers nunca ficharía al primero. El Celtic ha contado en sus filas con muchos jugadores protestantes pero, con respecto a los católicos su rival estuvo sin hacerlo desde la Primera Guerra Mundial hasta la llegada de Maurice (Mo) Johnston, uno de los hechos que más controversia levantó en la Old Firm. Ocurrió en 1989 y fue una idea del manager del Rangers, Graeme Souness, que quería hacer más de lo posible para enterrar los tabús del sectarismo local. De origen irlandés, el delantero católico pasó del Celtic al Nantes, hasta que la directiva del Rangers aprobó su fichaje. Con él se ponía fin al segregacionismo en el club del león, que no sólo afectaba a los jugadores sino a los empleados de la entidad. Todavía hoy, existen quienes lo desaprueban. Johnston vivió su particular infierno en Glasgow. Acosado por quienes lo rechazaban por su pasado y sus raíces y los que lo acusaban de traidor, cuando arreciaron las amenazas personales se mudó a Edimburgo. Al final, optó por exiliarse en Estados Unidos
En el fútbol ha habido y existen enfrentamientos de rivalidad entre equipos más grandes que el Rangers y el Celtic, pero no hay nada que despierte la misma pasión. Ningún lugar del mundo se estremece tanto por hora y media de fútbol como las orillas del Clyde cada vez que se disputa un derbi. Glasgow tiene un millón de habitantes y desde 1985, todos los títulos de Liga se han celebrado en Ibrox o en Parkhead. El Aberdeen fue el último conjunto que rompió el duopolio. Los protestantes y los católicos se enfrentaron 376 veces, con una pequeña ventaja para el Rangers, que también supera a su rival en títulos de Liga. Ambos compiten en igualdad al lograr nueve campeonatos sucesivos y, también, los dos han logrado imponerse en un par de torneos europeos: el Celtic consiguió la Copa de Europa en 1967 en Lisboa frente al Inter, y su rival de Glasgow, la Recopa, en 1972, en Barcelona, ante el Dynamo de Moscú.
El partido de ayer en Parkhead no fue de los mejores pero se disputó con la contundencia y la pasión de siempre. Por parte de los protestantes no pudo jugar Miller, y Maloney estuvo ausente en los católicos. Los dos españoles, el gallego Nacho Novo, del Rangers, y el catalán Marc Crosas, del Celtic, no acabaron el encuentro. El primero se retiró lesionado al principio y el segundo, no excesivamente aclimatado al choque, dejó pasó al rematador McDonald que abriría el marcador para los locales en el 79. Dos minutos más tarde, McCulloch empataría. Unos ganan otros pierden, a simple vista no parece muy distinto a lo de otros lugares, pero en Glasgow no se hablará de otra cosa durante la semana.