AGENCIAS | MADRID
El Madrid acabó con la racha de cuatro derrotas consecutivas que habían encendido todas las alarmas en el conjunto blanco con una peleada victoria (88-72) sobre el Ayuda en Acción Fuenlabrada, que no pudo celebrar con un triunfo su partido 400 en la ACB.
Conocedor de los problemas con el juego interior del conjunto blanco, el nuevo técnico fuenlabreño, Salva Maldonado, apostó de inicio por llenar la zona con los centímetros de los gigantes Tskitishvili y Berzins.
Y con la salida a la pista del bajito pero peleón Esteban Batista permitió al Fuenlabrada dar antes de la conclusión del primer cuarto (17-19) la vuelta a un marcador que había dominado el Madrid gracias a los arreones de Marko Jaric y, sobre todo, Rimantas Kaukenas.
Pero ni el acierto de Jaric y Kaukenas sirvió para que el Madrid dejase atrás en el tanteador a un rival, teóricamente inferior, al que le bastaba la garra de Batista y la calidad de Fitch para mantenerse en la pelea (34-32 al descanso).
Una renta que, paradójicamente, se encargaron de disparar hasta los nueve puntos (52-43) los hasta entonces desaparecidos hombres altos del Madrid con Lavrinovic, autor de diez puntos en el tercer cuarto, a la cabeza.
Una guerra de triples permitió a los locales encarar el cuarto y definitivo período con una renta de siete puntos (64-57), que dejaba todo por dilucidar en el último parcial.
Cuarto en el que el italiano Ettore Messina tiró del amplio fondo de armario que posee para decantar definitivamente el choque a su favor.
Como Jorge Garbajosa, que tras pasar todo el tercer cuarto en el banquillo, cerró el último periodo con siete puntos, que añadir a los anotados por otros los otros cinco jugadores de pista que encestaron para los blancos en el último parcial.