MARÍA VARELA | A CORUÑA
El Coinasa Liceo terminó el pasado martes la primera vuelta de la OK Liga como campeón de invierno gracias al empate (4-4) cosechado en Vic en el que se erigió como protagonista un actor inesperado: Adrián Vallina. Su actuación cimentó la remontada. El portero suplente tuvo que saltar a la pista por la exclusión de Llaverola y paró una falta directa decisiva cuando el marcador era de 3-1. No sólo eso, sino que los tres minutos que el asturiano estuvo en cancha no encajó ni un solo gol, lo que es todavía más notorio si se tiene en cuenta que los verdiblancos jugaban con uno menos.
"Como había sido una tarjeta azul, el castigo es un lanzamiento de falta directa. Entré sin calentar y al final la paré, bueno, dio en el larguero, pero lo importante es que todo salió bien, conseguí estar los tres minutos en pista con cero goles y al final pudimos remontar", explica el guardameta asturiano, que añade: "Llaverola me aconsejó que disfrutara el momento y que estuviera tranquilo, que si no paraba el lanzamiento no pasaba nada".
El catalán añade que en esa conversación previa a la entrada de Vallina, le pidió perdón: "Por mi culpa tuvo que salir sin calentar, sin estar mentalizado, enfrentarse a una falta directa, a jugar con uno menos y encima cuando el partido estaba más complicado... Tuvo que salir a arreglar una cosa que yo había estropeado, así que no me quedó otra que pedirle perdón. Pero Vallina estuvo impresionante. Sin menospreciar al resto de mis compañeros, sacamos el partido gracias a él. Sólo tengo elogios para Vallina".
En la temporada pasada, y también en Vic -en el segundo partido de semifinales del play off de la liga- pasó algo similar. Llaverola fue expulsado por moverse de la línea de la portería durante la tanda decisiva de penaltis, pero en esa ocasión Vallina no estaba en el banquillo, ya que se encontraba en A Coruña disputando el Campeonato de España júnior. Así que el héroe fue Willy Domínguez, entonces portero del Cerceda Liceo, que salió a la cancha, detuvo un penalti y dio el triunfo a los coruñeses -importante porque igualaba la eliminatoria-.
"Me alegré por Willy, pero sí que me dio un poco de rabia, porque yo era el que habitualmente viajaba siempre con el equipo" recuerda Vallina, que vio recompensado el martes su trabajo diario a la sombra de Llaverola, que, por su parte apuntilla: "Las cosas pasan porque tienen que pasar y Vallina no estuvo el año pasado, pero a cambio se proclamó campeón de España con el Liceo ante equipos importantes como el Barça, lo que ya da una pista del gran portero que es y del gran futuro que tiene".
La relación entre Llaverola y Vallina es especial. Muchos les dicen que son como padre e hijo y lo cierto es que el catalán apadrinó al joven portero a su llegada al equipo, mientras que el asturiano se refiere a Llaverola como el "mejor maestro posible". Sin embargo, después de lo ocurrido el martes, es el guardameta titular el que se deshace en halagos hacia su compañero.
"Es muy fácil llevarse bien con el otro portero cuando eres el titular. Y es muy difícil encontrarse a un compañero como Adrián Vallina, un chico joven, con ilusión, con ganas de jugar, pero que sabe ser noble, porque es el primero que me apoya y me anima cuando yo tengo un mal día. Es todo un profesional, porque sin jugar no se relaja en ningún entrenamiento. He aprendido mucho de él, sobre todo en el plano personal. Se ha hecho grande. Es un impresionante profesional y un impresionante compañero", sentencia Llaverola.