JAVIER VILLANUEVA | WIENER NEUSTADT (AUSTRIA)
La selección española de balonmano tratará de disipar desde hoy las dudas que ha generado, especialmente en defensa, durante la preparación para el Europeo con un triunfo sobre la República Checa (18.15 horas), que dejaría prácticamente encarrilado el pase a la segunda ronda del torneo.
Para ello, el equipo español deberá solventar los numerosos problemas mostrados en el centro de la defensa 6-0, donde ni Viran Morros, ni Carlos Prieto, ni Rubén Garabaya han aportado, por el momento, la solidez necesaria para que España pueda aspirar a pelear con los mejores en el Campeonato de Europa que arranca hoy en Austria.
La facilidad con la que Suiza, en el torneo disputado en Badajoz, y, sobre todo, Islandia, en el test previo más exigente, conectaron con sus pivotes, han mermado el rendimiento de la portería, una de las mejores líneas del conjunto español. Pero, sobre todo, ha impedido a los Valero Rivera explotar una de sus mejores armas, el contragolpe, que se antoja básico para que España pueda volver a luchar por las medallas en un torneo en el que ha jugado en tres ocasiones la final.
El mayor peligro de la República Checa no serán los numerosos aficionados que acudirán al Arena Nova, sino el poderoso brazo del lateral izquierdo Filip Jicha, uno de los cañoneros más temibles del panorama internacional. Ausente el pivote Juricek, el gigantón Daniel Kubes se desplazará presumiblemente a la línea de seis metros.