M. C. / AGENCIAS | A CORUÑA / BILBAO
Joaquín Caparrós regresa a Riazor, el estadio cuyo banquillo ocupó durante dos campañas, y por primera vez lo hace sin levantar ningún tipo de expectación. El utrerano vuelve de puntillas dispuesto a romper con el gafe que le acompaña desde que salió del Deportivo, un rival al que nunca ha vencido en sus cuatro enfrentamientos como entrenador del Athletic. Tres derrotas y un empate en San Mamés es el pobre balance del andaluz contra el equipo coruñés desde que cerró su etapa en Riazor. En parte por eso concede gran trascendencia a la cita de esta noche: "Al final del partido, no nos deben quedar dudas. En el fútbol hay que poner todos los medios para luego no lamentarse. Enfrente tendremos a un buen equipo y será difícil sacar un buen resultado si no estamos al nivel que hemos demostrado que podemos estar".
También reconoció que volver a un estadio como Riazor, donde trabajó "felizmente durante dos años", es "distinto" a hacerlo a otro campo con el que no ha tenido "relación". "Pero lo importante son los tres puntos. Nos enfrentamos dos equipos muy parejos. El Deportivo está haciendo una fantástica temporada y en casa está poderoso. Además, está muy bien trabajado por un magnífico entrenador", comentó en referencia a Miguel Ángel Lotina. Caparrós ve a sus jugadores "mentalizados" para afrontar el compromiso frente al Deportivo una vez aparcada la victoria de la última jornada frente al Madrid, un partido que ya "es historia" para el técnico andaluz. "Eso es más para el entorno. El profesional tiene que desconectar en cuanto termina el partido. Está totalmente olvidado", indicó Caparrós, quien tiene claro también que por la misma razón su rival no va a jugar afectado por el 0-3 encajado el pasado miércoles frente al Sevilla en la Copa. El técnico, por otro lado, comentó que la "experiencia" del partido de Mallorca hace tres semanas ante otro de sus rivales por ocupar la zona europea les debe servir para aprender que no deben "salir a esperar" a su rival, como, a su juicio, hicieron en el Ono Estadi.
El ayudante de Lotina, José Luis Ribera, califica de "aliciente" el regreso de Caparrós a A Coruña, aunque no es algo de lo que se hable en el vestuario. "Es bueno que los partidos tengan alicientes diferentes, pero es el tercer año que llevamos aquí y nunca ha pasado nada ni pasa nada en los enfrentamientos con su equipo. Es un aliciente más, pero no pasa de ahí", recalcó.
Lotina, en el dentista
Ribera fue el encargado de dirigir la sesión matinal de ayer en Abegondo debido a la ausencia de Lotina, que no pudo acudir a la ciudad deportiva al tener cita con el dentista. El segundo entrenador mostró su preocupación por el cansancio que acumula el equipo en las últimas semanas, en gran parte a causa del esfuerzo extra motivado por las bajas, pero recalcó su convencimiento de que el Dépor está capacitado para hacer frente a cualquiera. "Nos preocupa el cansancio, porque no es sólo de esta semana, sino de varias seguidas. Lo más importante es que la gente no salga pensando en si está cansada o no, sino en salir a darlo todo. Si alguien no aguanta todo el partido, tenemos gente en el banquillo para que salga. Al principio vamos a salir descansados. No tenemos ninguna duda de que el equipo va a salir bien. Es un encuentro importantísimo. Hay que ganar para romper la dinámica negativa de estos dos últimos partidos", explicó Ribera. "Estamos pocos -añadió-, pero los que estamos, estamos bien".