ANA BELICIA GIORGINI | A CORUÑA
Lavar la mala imagen mostrada en La Rioja era el objetivo principal del Leyma Básquet Coruña en su penúltimo partido de la fase regular, pero, de paso, también aprovechó para degustar una sabrosa revancha (84-62) ante el Rosalía. Con una Polideportiva que estuvo a la altura de las circunstancias, no sólo porque el pabellón se llenó a favor del pueblo haitiano, sino porque los aficionados coruñeses defendieron sus colores y su territorio ante la visita del Inferno azul compostelano, el Leyma se creció y borró a su rival de la cancha ya en los primeros compases del partido.
Esmo avisó en la primera posesión con un triple, al que siguieron cuatro poderosas canastas de Miller y una de García Peña que pusieron un 14-0 en el marcador en los primeros cuatro minutos. El Rosalía contestó desde la línea de 6,25, única manera que encontró para superar la brutal defensa local, pero no fue suficiente (34-13, m.10).
Con todos los jugadores del equipo enchufados, el Leyma encontró la sintonía que había perdido tras las Navidades. Los pases eran certeros, como uno de Lino a Nate de más de 20 metros, y las canastas, seguras y demoledoras.
El ritmo bajó antes del descanso y pocas cosas cambiaron: el Rosalía seguía impotente, sumando con escasos triples y alguna que otra penetración; el Leyma, superior, desempolvando su olvidado repertorio de tiro y doblando su ventaja (51-25, m.20).
Los visitantes tomaron aire y aumentaron su intensidad y, algo, su acierto (53-34, m.22). Forzaron a los locales a cometer errores hasta que tomaron de nuevo las riendas del partido (69-39, m.30).
El último cuarto careció de historia. Sólo sirvió para que el Rosalía demostrara que no había venido a regalar el partido, pero ayer el Leyma se dejó la piedad en casa y no dudó en asestar la sexta puñalada consecutiva a su maltrecho rival.