AGENCIAS | W. NEUSTADT (AUSTRIA)
La selección española de balonmano demostró que puede aspirar, y con todos los méritos, a lo máximo en el Campeonato de Europa, tras empatar 24-24 con la todopoderosa Francia, en un encuentro emocionante en el que los jugadores de Valero Rivera desperdiciaron dos últimas posesiones para ganar.
Toda una lástima para el equipo español, que demostró estar hecho de la pasta de los campeones, tras remontar en la segunda parte una desventaja de hasta seis goles (18-12), que hubiera hecho rendirse a cualquier rival.
Pero no a los pupilos de Valero Rivera, que apretaron los dientes en defensa hasta maniatar a los vigentes campeones olímpicos y mundiales, que parecían incrédulos ante la reacción de un equipo español, que llegó a Austria inmerso en un mar de dudas.
De la mano de Alberto Entrerríos que asumió la responsabilidad ofensiva en los últimos minutos, España llegó a situarse con un gol de ventaja (23-24) y con la posesión de balón a menos de un minuto de la conclusión.
Sin embargo, una inoportuna pérdida de balón de Cristian Malmagro acabó con las opciones españolas de sentenciar al conjunto galo, que igualó (24-24) la contienda en la jugada inmediatamente posterior por medio de un penalti transformado por Guillaume Joli.
Con todo, el cuadro español aún dispuso de una última posesión, que la dura defensa francesa falta tras falta se encargó de agotar, para conceder un último lanzamiento, ya con el tiempo concluido, que Iker Romero no pudo materializar.
Un empate que, pese a dejar un sabor amargo, no debe empañar el sólido juego mostrado por España, especialmente en el comienzo de la primera mitad, en la que sacó de la pista a Francia, con una profunda defensa 5-1, que permitió a los de Valero situarse con un ilusionante 1-4 en el marcador.
Momento clave para conocer la auténtica talla de la selección, para conocer si las opciones de medalla son reales o una mera ensoñación y, por lo visto hoy, el podio quizá no quede tan lejos para el equipo español.
Con este empate ante Francia, la selección española pasa a la siguiente fase con tres puntos. En esa ronda los rivales serán los combinados de Polonia, Eslovenia y Alemania.