AGENCIAS | INNSBRUCK (AUSTRIA)
La selección española de balonmano está obligada a ganar hoy (18.30 horas) a Eslovenia y esperar una victoria de Polonia, ya clasificada para la penúltima ronda, sobre Francia para sellar el billete a las semifinales del Campeonato de Europa. Cualquier otra combinación dejaría fuera de la lucha por las medallas al conjunto español, que tras imponerse (25-20) a Alemania el pasado martes tiene ya asegurada su presencia en la fase final de Viena, donde, como mínimo, peleará por el quinto puesto.
Sin embargo, en la expedición española nadie quiere pensar en el partido por la quinta plaza, y se aferran al buen momento por el que atraviesa el conjunto polaco, al que el seleccionador Valero Rivera no dudó en señalar como el máximo favorito al título, para mantener vivo el sueño de las semifinales.
Pero para ello España deberá antes ganar su partido ante Eslovenia, un equipo que brilló en la primera fase, pero que en la segunda todavía no conoce la victoria tras perder por 35-37 ante la República Checa en la primera jornada y por un contundente 28-37 ante Francia en la segunda.
El peligro de Eslovenia, a la que dirige toda una leyenda de los banquillos como Noka Serdarusic, ex entrenador del Kiel alemán, no se limita a sus rápidos saques de centro, ya que en ataque estático cuenta con un buen puñado de jugadores capaces de darle velocidad y fluidez al juego.
Aunque quizá lo más importante para el equipo español pasa por no volver a caer en ataque en la precipitación, que tan cara costó a España en el duelo con Polonia, y seguir apostado por ese juego sobrio y fluido, con constantes búsquedas a los pivotes y extremos, hasta encontrar la mejor opción de tiro.
Y es que si de algo peca Eslovenia es de un carácter ciclotímico, que le hace pasar de ser capaz de poner en apuros a todo un campeón olímpico y mundial a desaparecer de la pista, tras cualquier revés.