JACINTO ARTIGAS JACINTO ARTIGAS ES PRESIDENTE DE LA COMISIÓN TERRITORIAL GALLEGA DE ÁRBITROS DE FÚTBOL SALA
La situación que se vivió en el partido España-Rusia de los cuartos de final del Campeonato de Europa -donde a la selección española le fue anulado un gol en el lanzamiento de los penaltis- no tiene más solución reglamentaria que la que aplicaron los árbitros. Independientemente de que la jugada es clara y que el balón entró en el lanzamiento del penalti que le pudo haber dado el triunfo a la selección española, los árbitros no pueden, en principio y en teoría, hacer caso de la petición de los futbolistas españoles y consultar el vídeo-marcador porque no está contemplado reglamentariamente. Ahora bien, dado lo extraordinario de la situación cabría buscar una mejor salida y, por consiguiente, una mejor solución a este asunto, sobre todo porque ya hay un claro antecedente en la final del Mundial celebrado el año pasado en Brasil, donde se arbitró una solución fuera de la cancha. En ese partido España marcó un gol con el marcador a cero. Los españoles reclamaron la validez del tanto, los italianos decían lo contrario. En medio de todo el revuelo, el delegado de la FIFA decidió que los equipos se retirasen a los vestuarios y que los colegiados hiciesen lo propio. Allí, sin ser presionados, los árbitros evaluaron la situación y decidieron que el gol era válido porque no había sonado la sirena del marcador electrónico. Volvieron a la cancha, Italia sacó de centro y de inmediato sonó dicha sirena. Cierto que el marcador estaba a cero, pero ese electrónico no mostraba las décimas de segundos y faltaban algunas para el final, las que transcurrieron nada más sacar de centro los trasalpinos. Con ese antecedente, el pasado martes se podía haber tomado una solución similar, porque en ese partido, además de la pareja arbitral, había un tercer árbitro, que podría ser consultado, y un delegado de la UEFA que, si bien no puede tomar decisiones técnicas, podría haber invitado a los árbitros a tomar una solución más ponderada y consensuada. Como sucedió hace unos meses en Brasil durante el Mundial.