REDACCIÓN | A CORUÑA
El preacuerdo al que llegaron el viernes los sindicatos con la patronal tras una larga reunión en el Consello Galego de Relacións Laborais, en el que se cerraron tres de los cuatro puntos que estaban sobre la mesa de la negociación, fue echado abajo por la asamblea de trabajadores, que se reunieron en A Coruña y Pontevedra. En la ciudad herculina, 138 asistentes aprobaron continuar adelante con las protestas e iniciar desde mañana una huelga indefinida, mientras que 40 se posicionaron a favor de seguir negociando y aceptar las condiciones de la patronal. Mientras que en Pontevedra fueron más los que rechazaron el parón -58/40-, pero el recuento total ratificó la decisión de iniciar la huelga por 178 empleados a favor y 98 en contra.
La mayoría de los trabajadores consideró insuficiente el acuerdo con la patronal en lo relativo a los puntos de reivindicaciones salariales, jornada laboral y bajas médicas, lo que ya no dio paso a reanudar en el futuro las negociaciones sobre el único punto que quedó fuera del preacuerdo: las condiciones más beneficiosas para los trabajadores con mayor antigüedad.
Los empleados de las instalaciones deportivas cobran en la actualidad alrededor de 750 euros al mes por una jornada laboral de 40 horas semanales y por eso reclaman un salario digno que les permita llegar a mileuristas en un plazo de cuatro años. También solicitan limitar la distribución irregular para los contratos inferiores a las 30 horas y llegar al ciento por ciento de las bajas a causa de enfermedades profesionales.
Ante una situación que consideran precaria e injusta, y por la que están luchando desde 2007, los trabajadores prefieren mantener la huelga indefinida para forzar un acuerdo más favorable, aunque eso signifique muchos más días descontados de sus bajas nóminas.
Hasta el momento, ni la Xunta ni los ayuntamientos afectados se han querido involucrar en este conflicto, algo que los huelguistas esperan cambiar con esta medida. En A Coruña, cerca de 30.000 usuarios podrían verse afectados por el parón indefinido de los trabajadores.
"Cuando haya elecciones seguro que los políticos ofrecen el oro y el moro, pero ¿dónde están cuando los ciudadanos los necesitan de verdad?", plantea Jesús Lendoiro, usuario de Elviña, A Sardiñeira y Agra do Orzán, que apoya y ve justificada la huelga de los empleados y se ha movilizado para tomar medidas y que los centros no abusen de los derechos de los socios.