AGENCIAS | VILA-REAL (CASTELLÓN)
Fernando Roig, presidente del Villarreal, aseguró ayer que la decisión de destituir a Ernesto Valverde como entrenador del conjunto castellonense ha sido "dolorosa pero había que tomarla". "Llegó un momento en que pensamos que era lo mejor para el equipo", destacó.
Sobre los motivos que les han llevado a prescindir del técnico, el presidente comentó que "no es cuestión de buenos o malos resultados, es un tema de valorar todo lo que estaba sucediendo y sobre todo de cómo se estaba produciendo esta situación". Con ello, Roig quiso dejar claro que la imagen de impotencia dada por su equipo ante Osasuna el domingo pasado en El Madrigal fue el detonante.
Respecto a Valverde, aseguró que "es una excelente persona y un gran entrenador, pero en el campo se transmite el día a día, cómo está el equipo y, aparte del resultado en sí, que puede ser malo o bueno, las sensaciones que dejaba el equipo no eran nada buenas". "Quizá los jugadores han hablado más donde no debían y tienen que hacerlo más en el campo", añadió Roig.
Valverde, por su parte, se despidió ayer de la plantilla y agradeció al club que tuviera paciencia con él. "Es verdad que las cosas no han salido desde el principio como esperaba. Vivimos un mal comienzo", comentó.
Para sustituirlo, el club ha decidido apostar lo que resta de temporada por Juan Carlos Garrido, entrenador del equipo filial.