E. COBAS | A CORUÑA
Lassad tiene miedo. Teme romperse de nuevo y esas malas sensaciones son las que le han llevado a viajar a Francia para tratarse durante tres semanas en el centro Camp 8 Saint-Raphaël, en la Costa Azul, bajo la supervisión del doctor Michel Gaillaud, ex médico del Mónaco. Si esta solución da resultado, el próximo día 23 volverá en condiciones de ejercitarse al mismo ritmo que sus compañeros, algo que todavía no ha podido hacer desde su última recaída, el 29 de noviembre en Santander. Sus isquiotibiales volvieron a decir basta en El Sardinero. Parecía que era otro problema menor, uno más, pero desde entonces no ha vuelto a recobrar la normalidad. Aparentemente está bien, y las pruebas médicas así lo indican, pero él nota algo. "Básicamente, la sensación de riesgo de que se puede romper", explica el doctor Ramón Barral.
Durante tres semanas Lassad seguirá en Francia un tipo de tratamiento enfocado a unos grupos musculares concretos, totalmente diferente al que venía realizando hasta ahora en el Deportivo, mucho más general. Ambos son válidos. Simplemente, son dos filosofías diferentes, tal y como explica el doctor Barral: "Nosotros usamos un modelo de trabajo de tipo global, donde no se trabaja cada articulación aisladamente sino de forma conjunta, porque es el modelo en el que militamos. Luego hay modelos que son más analíticos y, en vez de buscar el trabajo global de todas las cadenas musculares de forma simultánea, lo que buscan es un trabajo de articulación por articulación, de grupo muscular por grupo muscular. No son dos mundos contrapuestos, pero son dos filosofías de trabajo".
A ese segundo modelo es al que va a recurrir Lassad durante su estancia en el centro Camp 8 Saint-Raphaël. Para ello utilizará máquinas de resistencia isocinética. "El tipo de trabajo es muy distinto -relata Barral-. Va a hacer trabajo en el campo, porque allí hay un campo de fútbol, pero se va a apoyar mucho en máquinas de resistencia isocinética. Son máquinas muy sofisticadas tecnológicamente que hacen que el movimiento articular se produzca a velocidad constante". El prestigio de Camp 8 -situado al pie del macizo del Estérel, a unos treinta kilómetros de Marsella, la ciudad natal de Lassad- ofrece plenas garantías para que el tratamiento sea satisfactorio. "Yo espero que nos aporte. A veces estos shocks resultan positivos y aportan. Es la expectativa que tenemos. Si creyéramos que es una pérdida de tiempo, le diríamos que no, pero se trata de un centro avalado y de gran prestigio", recuerda Barral. El club tiene referencias directas de Camp 8. Concretamente, de uno de los fisioterapeutas del equipo blanquiazul, Pablo López, quien conoce de primera mano las instalaciones.
El viaje de Lassad a este centro de rehabilitación de deportistas se produce a petición del propio futbolista, debido precisamente a esos miedos del delantero a la hora de reincorporarse al grupo: "Él solicitó ir y se le concedió el permiso a pesar de que la filosofía es un poco distinta a la que creemos que deberíamos de usar, aunque, evidentemente, es una buena filosofía. Ni los técnicos ni los servicios médicos ponemos ninguna objeción porque es un buen centro. Es un centro de referencia, independientemente de que no comparta nuestra misma filosofía de trabajo".
Con algo más de paciencia, sugiere Barral, quizá el futbolista podría haberse recuperado por los cauces habituales que utiliza el Deportivo. Sin embargo, estaba "inquieto" por la demora en su puesta a punto y "tiene derecho" a solicitar este tratamiento alternativo. "En su caso no hemos obtenido los beneficios esperados. A lo mejor, si hubiera tenido un poco más de paciencia, los habríamos obtenido, porque a veces el trabajo es cuestión de tener paciencia -apunta Ramón Barral-. Muchas veces el trabajo físico no consigue el éxito inmediato. Necesita unos tiempos. Pero él empezó a tener inquietud. Pasaban semanas y no mejoraba lo suficiente. Está en su derecho de mandar otra forma de trabajar".