LUIS ORTEGA | SEVILLA
El Sevilla dio un paso agigantado para alcanzar la final de la Copa del Rey tras vencer (2-0) en el Ramón Sánchez Pizjuán a un Getafe que tuvo sus opciones en la primera parte, pero que fue superado por los goles de Luis Fabiano y Mario en propia meta.
El partido tuvo un inicio prometedor del conjunto local, que a los 20 segundos tuvo la primera ocasión. Un centro desde la derecha de Jesús Navas fue rematado por Luis Fabiano que no pudo precisar el disparo y mandó el esférico a la grada.
Poco a poco el Getafe iba conteniendo las escasas acometidas del Sevilla, que pudo adelantarse con una buena internada de Adriano en el minuto 9, pero su disparo acabó en las manos de Óscar Ustari.
La incorporación del lateral derecho sevillista fue aprovechada por el rival para montar un contragolpe que inició Pedro León y que culminó Manu Del Moral con un fuerte disparo desde la izquierda que no sorprendió a Andrés Palop. Pero la primera gran ocasión la tuvo de nuevo Del Moral pocos minutos después, tras recibir una buena asistencia de Daniel Parejo.
El discreto juego sevillista, que carecía del control en el centro del campo, motivó que el entrenador local, Manuel Jiménez, optara en el minuto 36 por prescindir de Negredo y reforzar la medular con Romaric, un cambio muy protestado y abucheado por la grada.
Sin embargo, el inteligente movimiento táctico de Jiménez surtió el efecto deseado, ya que Luis Fabiano se convirtió en el referente ofensivo del Sevilla y de sus botas salieron las mejores ocasiones.
El premio llegó en el último segundo antes de llegar al descanso después de una buena internada de Adriano que recibió el balón de Navas y centró con sentido al área, donde Luis Fabiano remató picando el balón sobre la salida en falso de Ustari.
Un duro golpe para el conjunto madrileño que se fue a los vestuarios lamentado las ocasiones perdidas tras dominar buena parte de la primera mitad.
Los entrenadores movieron ficha y Kanouté sustituyó al goleador Luis Fabiano en el minuto 67 en el Sevilla, mientras en las filas azulinas, Albín entró en el campo por un desafortunado Parejo en el 72.
Pero cuando el partido decaía, resurgió la figura de Navas para sentenciar. El sevillista profundizó por su banda derecha e hizo el pase de la muerte, aunque la fortuna quiso que el defensa Mario desviara el balón al fondo de su propia portería. El Getafe sólo reaccionó en el descuento, pero ya era tarde.