R. D. R. | A CORUÑA
Entre los debates que genera la actualidad deportivista durante esta temporada el rendimiento de la delantera no se libra del juicio o del análisis. Uno de sus atacantes, el asturiano Adrián López, autor de dos goles en la Liga hasta el momento y uno de los pocos jugadores del equipo a los que el público de Riazor ha dedicado algunos tímidos pitos desde el inicio del curso, defendía ayer su manera de jugar -"cada uno es como es, no voy a cambiar mi forma de ser ni de jugar, estoy contento"-, proclamaba que no le preocupaba contribuir con más tantos, pero deseaba que sus estadísticas fueran más positivas.
"Cada día intento mejorar y ayudar al equipo en todo lo que pueda y si es con goles, mejor, porque los delanteros queremos marcar. Estoy contento y espero ir cada día a más", expresaba ayer un tranquilo Adrián, consciente de que le falta pólvora en sus botas, pero también seguro de que no debe impacientarse para no perjudicar su forma de jugar: "El que se desespera acaba jugando peor. En cambio, intentando jugar bien y haciendo las cosas bien, todo llegará".
Parte del deportivismo aún espera la mejor versión de Adrián, futbolista que el Deportivo prestó la pasada campaña al Málaga, el próximo rival del equipo de Miguel Ángel Lotina, donde dejó una inmejorable impresión. Quien lo tuvo a sus órdenes en la Liga anterior fue Antonio Tapia, destituido hace dos semanas como técnico del Betis, quien aún recuerda las virtudes que exhibió Adrián en el conjunto andaluz y cree que el futbolista necesita "continuidad y confianza" para demostrar sus cualidades.
"Para nosotros fue clave en el Málaga. Nos ayudó a arrancar cuando el equipo no arrancaba. Es un jugador que hace fácil lo difícil. Tiene desborde y mantiene la posesión en zonas en donde a otros les cuesta mucho tenerla. Hizo una primera vuelta espectacular, luego se lesionó", recuerda Tapia. "A Adrián le hace falta confianza y seguridad. Con eso, el jugador es un cañón. Y además es un chaval que se hace querer", sentencia el entrenador que lo dirigió en el Málaga.
El deportivista regresará este fin de semana emocionado a la capital malacitana y a La Rosaleda. "El partido será un poco más especial porque tengo allí muchos amigos, la gente me trató muy bien el año pasado y los recuerdos son buenos. La plantilla ha cambiado un poco. Están bien desde hace unos cuantos partidos y además es difícil ganarles porque han empatado muchos encuentros y han ganado otros", confiesa Adrián.
Otro de los debates que tienen al jugador como protagonista gira en torno a su demarcación. En el Málaga jugó algunos partidos como extremo derecho, como en ocasiones en el Dépor, pero tanto él como Tapia -y como más a menudo demuestra Lotina- consideran que su función natural es la de delantero. "Yo lo utilicé a veces por la banda porque al equipo le convenía y él rindió bien. Pero ahí no explota del todo sus mejores condiciones. Está más a gusto en punta al tener más espacios", analiza Tapia. "Yo me siento delantero porque arriba tengo más movilidad, aunque si caigo a las bandas también estoy cómodo", añade el jugador.
Con el regreso de Riki al equipo tras recuperarse de sus problemas musculares, si Lotina deja a Adrián en el once, podrían producirse variaciones tácticas, con el desplazamiento a la banda de uno de estos dos jugadores. "La vuelta de Riki nos beneficia a todos. Con él bien, no sé quién va a jugar", dice Adrián. Con el asturiano en punta o en banda, el deportivismo necesita aplaudir con más frecuencia a un futbolista llamado a demostrar más que a prometer.