REDACCIÓN | A CORUÑA
Hoy empieza la huelga indefinida en las instalaciones deportivas municipales que cerrará la mayoría de los centros coruñeses, salvo la Casa del Agua, La Solana y el Club del Mar. Esta medida es la consecuencia de un conflicto laboral que se viene arrastrando desde 2007 y que vivió su punto álgido los pasados viernes y sábado, cuando la asamblea de los trabajadores rechazó el preacuerdo que los sindicatos y la patronal habían llegado horas antes.
A la par que los empleados comienzan el paro, los sindicatos -CCOO, UGT y CIGA- retomarán las negociaciones. Hasta el momento, lo máximo a lo que pudieron llegar fue a un pacto en lo referente a los salarios, bajas laborales y horarios que los trabajadores consideraron totalmente escasos. En esos puntos, el acuerdo reflejaba un aumento del sueldo insuficiente, pues en muchas categorías laborales no se llegaría a los mil euros reivindicados ni en cuatro años, así como comportaría un incremento de las horas de trabajo.
A pesar de ello, los sindicatos instaron a los funcionarios a que aceptasen lo acordado para facilitar la negociación del cuarto punto, las condiciones más favorables. Sin embargo, los trabajadores entendieron que no podían decir que sí a esas condiciones porque supondría una gran desventaja para las próximas conversaciones, porque ya llevan mucho tiempo esperando a la solución de este conflicto y que tampoco piden tanto, y que por ello, este es el momento idóneo para ir a la huelga indefinida.
Además, dicen no sentir presión desde ningún tipo de instancia, ni de las empresas ni de los políticos, entre los que alaban a los ediles de A Coruña, Arteixo y Oleiros. Estos dos últimos amenazaron con rescindir las concesiones a los centros que se nieguen a firmar el convenio, mientras que el primero escribió una carta al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, para que solicitar su mediación en favor de los trabajadores y ayudarles a salir de su precaria situación.
Tampoco de los usuarios, que son los más perjudicados y que ya han empezado a recoger firmas en apoyo de los empleados y exigiendo que las empresas les devuelvan el dinero, también como una medida de presión para la solucionar el conflicto, que a pesar de todo, algunos trabajadores son optimistas en cuanto a una pronto punto y final y aseguran que si la huelga se prolonga durante una semana, ya les sorprendería.
Por el contrario, no todos los funcionarios están a favor de esta medida. Algunos votaron en contra y creen que peligran los puestos de fin de semana. Por lo tanto, hoy algunos acudirán a sus puestos de trabajo. En ese caso, probablemente se encontrarán con piquetes, que durante la jornada se encargarán de velar porque se haga huelga.