ANA BELICIA GIORGINI | A CORUÑA
Las aspiraciones del Básquet Coruña de cerrar la primera fase con un buen balance para la próxima ronda se vieron truncadas por un poderoso Andorra, que sólo dio facilidades en la primera mitad. Sin embargo, el equipo coruñés llegó tan tocado por las lesiones de Lino, Seijo y Aramburu -que no se vistió de corto-, que fue incapaz de resistir más de veinte minutos sin acusar el cansancio y la impotencia.
Con un cinco inicial poco habitual, el Leyma fue capaz de mantener un forzado equilibrio pese a no encontrarse demasiado cómodo en la pista durante los primeros minutos, aunque algunas jugadas precipitadas en ataque impidieron un buen parcial en el primer cuarto (14-18). Pero la defensa naranja evitó que Andorra, que definía bien en los contraataques rápidos aunque sufría si tenía que mover el balón, se distanciase en el marcador.
La brecha la abrió, sin embargo, Pigram con un triple seguido de un robo de balón y una contra en solitario (14-23, m.11.47), que, pese a suponer un mazazo para la Polideportiva, despertó al Leyma. Con un parcial de 10-0, los jugadores de Antonio Pérez consiguieron ponerse por delante otra vez (24-23) después de 3-2 inicial.
Pero la buena progresión en el juego y en el tiro de los coruñeses duró tan poco que dio la impresión de ser un espejismo. El Leyma convencía, pero su rival convertía con mayor facilidad desde cualquier posición, por lo que poco a poco la reacción de los locales se fue apagando hasta caer en saco roto ya antes del descanso.
Pigram volvió a convertirse en la bestia negra del Básquet Coruña con tres canastas consecutivas (36-47) tras la reanudación, seguidas de dos triples de Matalí (36-56), que minaron el ánimo de los jugadores herculinos, cuyos rostros reflejaban ya cansancio y resignación. Los rebotes, tanto ofensivos como defensivos, tenían dueño, uno extranjero (25-51, a favor de Andorra).
Con un parcial de 7-23 -de los cuales Pigram anotó 11-, Andorra, que ya no tenía ninguna dificultad en sobrepasar la defensa local, tiró por tierra la esperanza de una remontada en el último cuarto.
Con 23 puntos abajo, el Leyma no sólo necesitaría una línea defensiva inexpugnable, sino una fiabilidad en su tiro que nunca llegó -ni a base de triples, el último recurso, ni de ningún otro lanzamiento- y una suerte que ayer brilló por su ausencia hasta para lograr maquillar un demoledor resultado final (55-82).