J. M. MATUTE | OVIEDO
"Quería retirarme cuando aún estuviera en forma, bien de cabeza, cuando aún pudiera aportar cosas al equipo. Y, la verdad, siempre he dicho que no me veo jugando con 40 años". David Barrufet los cumplirá el próximo 4 de junio y ayer anunciaba su retirada de las canchas al término de la presente temporada. Con 14 años llegó al Barcelona y con 17, en la temporada 1988-89, debutaba en el primer equipo. En estos 22 años el portero con mejor palmarés en el balonmano español ha jugado con y contra los mejores jugadores del mundo tanto con el Barça como con la selección española. Ha parado balonazos desde todas las esquinas del campo y con todas las partes de su cuerpo, pero ayer se negó a parar el tiempo. Y lo anunciaba cuando se mantiene en forma, bien de cabeza y aún siendo capaz de aportar cosas...
Valero Rivera, el hoy seleccionador nacional, fue quien le descubrió cuando jugaba en el Colegio de la Sagrada Familia, quien le llevó a los infantiles del Barcelona y quien le hizo debutar en el primer equipo en un partido que los azulgranas perdían ante el Maristas de Málaga. Desde entonces ha defendido su portería en más de 1.200 partidos, siempre con el número 16 a la espalda y siempre luciendo un pantalón amarillo. En contra de la superstición, creyó más en un estudio que señalaba que la vista se fija más en determinados colores vivos como el amarillo, y que los jugadores tiran allí donde miran. Además, para una vez que probó con otro color, en 1993, sufrió la lesión más grave de toda su carrera al romperse los ligamentos de su pierna izquierda. Tras recuperarse, recuperó también el amarillo.
En esos 22 años Barrufet acumuló nada menos que 70 títulos con el FC Barcelona, formando parte de aquel Dream Team que hizo historia en el balonmano mundial al ganar cinco Copas de Europa consecutivas, de 1996 a 2000.
Si precoz fue su llegada al Barça, no menos lo fue su debut con la selección. Fue el 6 de enero de 1990, con 19 años, en el Torneo Internacional de Cádiz y con victoria 24-19 ante Polonia. En total jugó 280 partidos internacionales con España, récord absoluto por delante de los 245 de otro portero de leyenda también en el Barcelona y en la selección como Lorenzo Rico, los 243 del cántabro Juan Francisco Muñoz Melo, o los 203 del asturiano Alberto Entrerríos.
Y si impresionante es su palmarés con el Barcelona, no menos lo es con la selección, destacando un título mundial (Túnez en 2005), dos bronces olímpicos (Sydney 2000 y Pekín 2008) y dos platas continentales (Italia 1998 y Suiza 2006). De la selección anunció su retirada tras los Juegos de Pekín, y como recuerdo se llevó no sólo la medalla sino también el balón de su último partido, en el que España superó 35-29 a una Croacia que partía como clara favorita para la tercera plaza.
Títulos y galardones que le llevaron a ser considerado dos años seguidos el mejor portero del mundo por parte de la Federación Internacional de Balonmano, en las temporadas 2000-01 y 2001-02.
"Sigo yendo a entrenar con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, pero me empiezan a motivar otras cosas como ejercer mi otra profesión o pasar más tiempo con mi familia. Y cuando esas cosas te rondan por la cabeza es mejor dejar el deporte", señaló Barrufet. A partir del próximo verano tendrá más tiempo para su mujer, Mari Carmen, y sus hijos Noa, de 9 años, e Ian, de 5, y para ejercer como especialista en Derecho deportivo.
El 16, para siempre en el Palau
El recuerdo de Barrufet estará para siempre en el Palau Blaugrana ya que el club azulgrana anunciaba ayer que el dorsal 16 que llevó en su camiseta quedará retirado al término de la actual campaña. Barrufet verá así colgada su camiseta junto a la de otros históricos del balonmano blaugrana como Sagalés, Grau, Urdangarín, O'Callaghan o Masip -actual secretario técnico de la sección de balonmano azulgrana-, muchos de ellos compañeros suyos en el Dream Team que ganó cinco títulos de Europa consecutivos (1996-2000). El presidente del Barcelona, Joan Laporta, lo ha definido como "uno de los grandes referentes" de la historia del balonmano azulgrana, una de estas figuras que "ha dado mucho al Palau, al vestuario y al equipo, en una vida dedica al Barça".