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ROBERTO MORALES | MADRID
El Olympique de Lyon asestó el castigo más duro al Madrid, apearlo por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final del Bernabéu como gran reto. El Madrid firmó un nuevo fracaso en Europa y Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez. Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Madrid solo fue superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu engalanado para una noche especial.
El mismo día que se cumplían seis años de pérdida de prestigio en Europa, sin pasar la barrera de octavos, cuando se esperaba un golpe en la mesa del Madrid, su maldición creció.
Alineó Pellegrini el once que todo madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de un equipo anclado a Guti. Con movimientos de todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el pase guió al Madrid en una inmejorable primera parte. Cada jugada pasó por el capitán. Más enchufado que nunca para desatar un fútbol eléctrico que minimizó al Lyon. Pero el equipo aguantó lo que permitió su físico.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro ante el Sevilla el Madrid arrinconó al Lyon. Y Guti, desde el lugar donde habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las piernas del meta francés.
En cinco minutos el Madrid había enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus oleadas ofensivas.
La velocidad de Govou y Chelo Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse. Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la puerta de Iker en el primer acto.
Deseaba una noche europea mágica Higuaín, que solo marcó dos tantos en Liga de Campeones, y en sus botas la tuvo, hasta en cuatro ocasiones, pero no era su noche.
Arrancó la segunda mitad y el Madrid se desenchufó. Como si le faltase energía entregó el dominio al Lyon, que demostró que la ida no fue un espejismo. La entrada de Kallstrom y Gonalons cambiaron su imagen.
Perdía fuelle Guti y el Madrid se ahogaba. Pendía del desequilibrio de Cristiano, cada minuto más desesperado por no encontrar premio a su buen partido.
El dominio territorial era del Lyon y el meta local nada pudo hacer cuando Pjanic le fusiló, culminando una jugada de equipo, a quince minutos del final. Enmudeció el Bernabéu. No sirvieron los intentos a la desesperada y los que perdonaron fueron Lisandro y Delgado en sendos contraataques que fallaron solos ante Casillas