ANTONIO GUTIÉRREZ | SEVILLA
El CSKA de Moscú hace historia al clasificarse por primera vez para los cuartos de final de la Liga de Campeones a costa del Sevilla, equipo que otra vez, como hace dos temporadas, se quedó con la miel en los labios de meterse entre los ocho mejores del continente.
La formación hispalense se encontró con un rival que entendió muy bien el partido, pese a que traía la eliminatoria casi perdida de la ida, mientras que el Sevilla sólo puso derroche físico.
El equipo español salió al terreno con la ventaja que le daba el empate a un tanto del estadio Luzhnikí moscovita y que el 0-0 inicial lo clasificaba, pero, de entrada, esa circunstancia no hizo especular a los locales con el resultado.
A los tres minutos, en la primera ocasión que funcionó la banda derecha por donde entra Jesús Navas, el sevillano dio un magnífico pase al área chica que enganchó Luis Fabiano, pero su disparo a quemarropa lo interceptó de manera milagrosa el meta Akinfeev.
La formación visitante capeó el empuje inicial del rival y conforme avanzó el partido equilibró el juego con una línea media muy adelantada de hasta cinco hombres que ejercieron de delanteros junto a su hombre más en punta, el checo Tomás Necid.
El CSKA tuvo claro que debía marcar para llevarse la eliminatoria y atacó, sobre todo por la banda izquierda con el chileno Mark González. La primera ocasión clara de los rusos llegó a los veintiséis minutos, pero el japonés Honda no vio puerta en un doble remate, el segundo desde el suelo tras el rechace de Andrés Palop.
Del intercambio de golpes, salió beneficiado el CSKA, cuando en el minuto 38 una acción de Honda dejó el balón claro para que Necid, con precisión, se la pusiera imposible a Palop por bajo.
Dos minutos tardó el equipo de Manolo Jiménez en equilibrar el choque, con un tanto de Perotti ante la salida de Akinfeev, gol que empataba el encuentro y la eliminatoria, por lo que quedó todo abierto para la segunda mitad. Jiménez dio entrada desde el inicio del segundo período a Kanouté en lugar de Capel para dar más fuerza a la delantera andaluza.
La respuesta visitante llegó con otro gol, en un saque de falta que lanzó Honda y al que no supo responder Andrés Palop al resbalársele el balón de las manos. Se habían cumplido diez minutos de la reanudación y el Sevilla ya estaba obligado a marcar dos tantos ante un rival bien plantado que quiso tocar mucho el balón para que el tiempo corriera a su favor.
El equipo local, también con Negredo en el campo, asedió a los rusos, pero su esfuerzo no dio frutos, porque sus jugadores nunca supieron crear verdadero peligro frente a un CSKA que controló a la perfección su ventaja.