RUBÉN D. RODRÍGUEZ | A CORUÑA
Fran, en un asombroso primer tiempo, y todo el Deportivo, muy entonado y con un voraz apetito ofensivo a lo largo de la segunda parte, animaron una victoria más del equipo coruñés (8-6), la quinta en cinco partidos, en la III Liga Placo de fútbol indoor. La Real Sociedad fue su nueva víctima. El título está más cerca para el Dépor una jornada más. Tiene este equipo un talento envidiable en la cancha, agresividad, pundonor, claridad de juego y, además, una estrella que siempre lo fue, Fran. Verlo jugar al fútbol, ahora en competición de futbolistas retirados, no tiene precio.
La Real, con guerreros que hasta hace poco tiempo enfilaban el camino de la retirada de los campos grandes como Roteta o Idiakez, quiso plantar barreras al juego alegre del Dépor. Tardó el conjunto local en encontrar no sólo fluidez en la conducción del esférico, sino en trazar combinaciones peligrosas como recurso más amenazador a los disparos desde lejos. En el minuto 6 comenzó el show de Fran: un recorte, una finta, un acomodo de balón, chut y gol. Poco después condujo el cuero con la finura de un artesano y la delicadeza de un esteta para servir a Repi un balón que repelió el poste.
Los donostiarras se vinieron arriba en los minutos siguientes, alentados por un golazo de Roteta que destrozó las telarañas de una escuadra. Luis Pérez, con un disparo mordido, puso a la Real por delante por primera y única vez (1-2) en la fase del encuentro en la que más le costaba al Deportivo aproximarse al área contraria. La solución, cómo no, tuvo que ser Fran. Otra vez. Si no era de una manera, lo era de otra, con un rechace a una falta lanzada por él mismo (2-2) o con un torpedo imparable desde el campo propio (3-2). César amplió un poco más la ventaja hasta el descanso.
La firme apuesta defensiva del equipo realista empezó a debilitarse en la segunda mitad, en la que un par de acciones duras de los vascos merecieron cartulina amarilla. El Dépor, más suelto, con el ritmo interno de lucha e insistencia que le había faltado en gran parte de la media hora inicial y con Fran incluso más descansado y menos protagonista, coleccionó goles y oportunidades de todos los gustos y colores: Repi por partida doble con dos precisos disparos; Donato en el saque de una falta indirecta con recorte incluido; Jaime y Manjarín con menos puntería en estrecha carrera con sendos contrarios; o Nando derrochando sudor con ganas de sumarse a la fiesta.
Ni los goles que se trabajó la Real pusieron en peligro la victoria deportivista y Carou también se lució en la portería blanquiazul hasta el último minuto. Algún que otro pique -caliente al principio pero enseguida enfriado- entre orgullosos veteranos animó la recta final de un partido que congregó en jornada festiva a 2.000 espectadores en Riazor.
El Palacio puede ser decisivo para el título liguero en el próximo partido que acoja, el 7 de mayo contra el Atlético a falta de tres jornadas. Antes, el 23 de abril, el Deportivo visitará al Valencia.