AGENCIAS | LONDRES
Dos temporadas después de que Roy Hodgson lo rescatara para no caer a la First Division y con menos de una década de experiencia en la Premier, el Fulham afronta el máximo reto de su historia: la final de la Liga Europa ante el Atlético de Madrid.
Surgido a raíz de un juego de adolescentes en las inmediaciones de una iglesia anglicana, este equipo conserva en sus campos de entrenamiento, en Motspur Park -suroeste de Londres-, algunos detalles que revelan su austeridad y distinción: los tradicionales bancos de madera para la zona técnica son un ejemplo.
Con uno de los presupuestos más moderados de la Premier y la ausencia de jugadores con gran nombre, el Fulham podría regalar mañana su mayor trofeo en los 131 años de historia del club a una afición que lo ha acompañado hasta en la tercera división del fútbol inglés. Los cottagers, conocidos así en honor a su estadio, en Craven Cottage, saben que están ante una oportunidad histórica.