SANTIAGO APARICIO | VADUZ
Distinguida por la conquista del pasado Mundial, la selección española inicia en Vaduz ante Liechtenstein la defensa de la corona continental lograda en Suiza y Austria 2008, que supuso el primer gran éxito en la era moderna de la roja, apuntillado por la victoria en la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.
Los hombres de Vicente del Bosque afrontan su primer partido oficial como campeones del Mundo. El arranque del recorrido que lleva a la Eurocopa 2012, en Polonia y Ucrania, donde España pretende alimentar sus conquistas.
Nunca antes la selección española había iniciado un periplo con el prestigio tan elevado y el respeto ganado. Encuadrada en el grupo I de la fase de clasificación, que completan la República Checa, Lituania y Escocia, el cuadro de Del Bosque echa a andar obligado a ganar y a cubrir las expectativas exigidas por la reputación adquirida.
Liechtenstein es la primera estación después de la conquista en Sudáfrica. España, que estrenó su nueva condición en el amistoso contra México hace un mes, irrumpe en el tránsito hacia la fase final de 2012 contra un rival muy inferior al que siempre ha ganado y con el que nunca ha recibido gol alguno.
El seleccionador ha tirado de los hombres que llevaron a su equipo al triunfo en Sudáfrica para iniciar el camino de la próxima Eurocopa. Incluidos Andrés Iniesta, Fernando Torres y Pepe Reina, ausentes en el reciente partido contra el combinado mexicano. Mata y Javi Martínez, ambos con la sub 21, y Albiol y Puyol, lesionados, son los únicos mundialistas al margen de esta cita, en la que ha entrado el jugador del Villarreal Santi Cazorla.
La posible incursión de Sergio Ramos en el centro de la zaga puede llevar a Arbeloa al lateral. Aunque puede que sea Marchena el que ocupe el lugar del lesionado Puyol. En cuanto al resto, Iker Casillas estará en la meta, con Piqué y Capdevila en la zaga. Iniesta, Xavi, Xabi Alonso y Busquets, en la media, y en punta, Torres y Villa, que está a dos goles del récord anotador de Raúl en la selección, 44 tantos.
La selección de Liechtenstein está resignada a una permanente condición de comparsa, alentada por un puñado de resultados decorosos pero marcada por un sinfín de derrotas sonrojantes.
Liechtenstein es un principado, un pequeño país de 160 kilómetros cuadrados y poco más de 35.000 habitantes, ubicado entre Suiza y Austria, sin competición propia y con sólo un equipo profesional, el Vaduz, que juega en la Segunda División suiza. De los convocados por el técnico Hans Peter Zaugg para el partido de hoy, sólo unos pocos juegan en clubes profesionales.