Fútbol es fútbol

Morir por las ideas

12.02.2016 | 01:42

Después de que Sócrates fuera condenado a muerte, Apolodoro se acercó al filósofo y le dijo que le apenaba verle morir injustamente, y entonces Sócrates le preguntó sonriendo que si preferiría verle morir justamente. Como Sócrates, muchos entrenadores de fútbol son condenados a muerte (es decir, son destituidos por sus jefes) de forma injusta, y siempre hay aficionados que se acercan al entrenador destituido para lamentar su injusta condena. Recordemos a Carlo Ancelotti, por ejemplo. Echar a Ancelotti para fichar a Benítez en busca de no sé qué "excelencia" fue una injusticia, pero seguro que el entrenador italiano respondería como el filósofo ateniense, mientras levantaba una ceja, a los que se le acercaron para lamentar esa injusticia. ¿Acaso los defensores de Ancelotti habrían preferido que Florentino le hubiera destituido justamente? Por supuesto que no. Como decía Georges Brassens, muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta.

Entrenadores como Mourinho son de muerte lenta pero también justa. La destitución de Mourinho esta temporada como entrenador del Chelsea fue una suerte para el equipo y para los aficionados, que quedaron libres (de momento) del veneno de un tipo que conducía al equipo de Abramóvich al desastre y que no hace mucho fue capaz de convertir a todo un Real Madrid en un equipo odiado por casi todos y, encima, perdedor. Gary Neville, entrenador del Valencia, y Constantin Galca, entrenador del Espanyol, huelen a muerto como el protagonista de una tragedia griega o como el colega simpático del mocín en una película bélica. ¿Neville y Galca serán condenados a muerte de forma injusta, como lo fueron Sócrates o Ancelotti? Y si es así, ¿habrá un Apolodoro que se acerque al entrenador inglés y al técnico rumano para decirles que le apena verles morir injustamente? Y si Neville y Galca tienen la suerte de tener cerca a un Apolodoro, ¿podrán preguntarle si acaso preferiría verles morir justamente, o tendrán que reconocer que su muerte ha sido justa porque los resultados difícilmente podrían haber sido peores? Creo que Neville y Galca aceptarían sus condenas porque saben que en el mundo del fútbol la vida depende sólo de los resultados, pero tanto Neville como Galca insistirían en que prefirieron morir por sus ideas tanto como lamentarían que esa muerte no haya sido lenta, como quería Brassens, sino rápida y sin tiempo para construir nada que no fuera rabiosamente provisional. ¿Morir por las ideas? Claro. Pero de muerte lenta.

La muerte rápida de un entrenador casi nunca es justa. Y digo "casi" porque el Mourinho que desembarcó en el Real Madrid debió haber sido destituido muy pronto, cuando todos vimos que el tóxico entrenador portugués había llegado no para hacer que el equipo jugara bien y ganara títulos, sino para destruir la leyenda blanca y meter el dedo en el ojo de Tito Vilanova. Una muerte rápida de Neville y una condena urgente de Galca serían tan injustas como una destitución rápida de Zinedine Zidane si el Madrid pierde con el Atlético de Madrid y no es destrozado en el Camp Nou, pero también podrían verse como una muerte y una condena justas porque, ya se sabe, por sus hechos los conoceréis. Y los hechos de Neville y Galca son tozudos. Valencia y Espanyol juegan mal, pierden casi todos los partidos y obligan así a sus jefes a buscar soluciones rápidas que aplaquen a unas aficiones enfadadas. Morir por las ideas, de acuerdo, pero de muerte rápida para que la vida siga. Es triste. Pero la vida es así, no la he inventado yo.

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