El 'ácaro' que tiraba mejor que Curry

El diminuto Sedran fue uno de los judíos que brilló en los inicios del baloncesto profesional

04.04.2016 | 00:30
Sedran en su época en los Utica.

Stephen Curry es el mejor tirador que ha existido. Existe un consenso general a este respecto. Aunque quizás debiera limitarse la aseveración al baloncesto moderno, de reglas y materiales más o menos constantes, registrado en sus cifras y sus imágenes. Curry compite también contra leyendas brumosas, imágenes en sepia, canchas rugosas, balones de cuero... Contra Barney Sedran, el ácaro poderoso, que asombró con su precisión a comienzos del siglo XX. Un apodo apropiado a su estatura. Sedran, que medía 1,63 y apenas superaba los 50 kilos, es el jugador más pequeño incluido en el Hall of Fame.

Barney, estadounidense de segunda generación, nació en 1891 en Nueva York con el Sedransky familiar reducido ya a Sedran. Pertenece al grupo de jugadores judíos que dominó el baloncesto en los inicios del profesionalismo. Judío era Ossie Schectman, que en 1946 anotó la primera canasta de la historia de la BAA, una de las dos ligas de cuya fusión surgió la NBA. Igual que varios compañeros en los Knicks : Gottlieb, Hertzberg, Kaplowitz, Militzok, Rosenstein y Weber. En casi todas las escuadras militaba entonces algún judío. En la época abundaban las explicaciones antisemitas. Paul Gallico, jefe de deportes en el New Yor Daily News, atribuía en 1937 esa proliferación a que el juego se adaptaba a características supuestamente judías como la "mente intrigante", "la astucia imaginativa", "el regate ingenioso".

Existían seguramente razonas de tipo socioeconómico. Muchos jugadores judíos procedían de familias humildes del Lower East Side neoyorquino, donde se habían asentado los emigrantes procedentes de la Europa del Este. Y el baloncesto, aunque popular en las universidades, tardó en resultar atractivo a nivel profesional, ofreciéndose como refugio para aquella minoria. El peso judío en la NBA dentro de las canchas se iría reduciendo. Dolph Schayes, retirado en 1964, fue su última gran estrella. Su influencia, sin embargo, resultaría decisiva en los despachos. Fue David Stern el que a partir de los años ochenta convirtió la liga en el negocio global.

Barney Sedran, que creció en el Lower East Side, se cuenta entre los pioneros de esta saga junto a Jammy Moskowitz, Moe Goldman, Harry Litwack o Nat Holman. Para este último, Sedran los superaba a todos: "Es el pequeño jugador más grande que practicó este juego". Holman detallaba sus cualidade: "Gran tirador de dentro y fuera, inteligente pasador, gran manejador, muy rápido, siempre en movimiento, creando situaciones de canasta y capaz de soportar la dureza del baloncesto profesional".

Sedran, a quien la talla le impidió jugar con el instituto De Witt y que debió iniciar su carrera en una liga que limitaba el peso a 52 kilos (115 libras), tendría después una dilatada trayectoria. Fue profesional entre 1911 y 1938, en 22 equipos diferentes y conquistando una docena de títulos. Las mudanzas eran constantes entonces en un deporte en general voluble. Había ligas locales, estatales e interestatales, de diversa duración. En algunas podían disputarse tres partidos por día. Equipos y torneos surgían y desaparecían en un acelerado ciclo vital. El sueldo de los jugadores rara vez superaba los 125 dólares mensuales.

Aquel baloncesto se disputaba en arsenales, auditorios y gimnasios de ciudades pequeñas. La cancha se rodeaba de una verja, auténtica trampa letal en caídas y empujones. El comportamiento en el profesionalismo suburbial en nada se asemejaba al aseado estilo universitario. La violencia, poco penalizada por los árbitros, abundaba. Los espectadores arrojaban objetos, clavos, o agarraban a los visitantes, que solían acabar amoratados y arañados.

Ya los corredores de apuestas empezaban a interesarse por las posibilidades lucrativas del baloncesto. Sedran y Marty Friedman, copañeros en los New York Whirlwinds, la mejor escuadra de la primera mitad del siglo XX, denunciaron en abril de 1920 un intento de soborno en unas series contra los New York Original Celtics -nada que ver con la franquicia de Boston-, que generaron una extraordinaria repercusión. Uno de aquellos duelos atrajó a 11.000 aficionados.

Sedran y Friedma, igualmente judío, formaron pareja. Se les conocía como los gemelos celestiales. También en esto precursores de los splash brothers que componen Curry y Thompson en los Warriors. Friedman aportaba la defensa, el bloqueo, la asistencia. Juntos soportaban los insultos racistas. Cuando a Sedran lo incluyeron en el Hall of Fame, en 1962, escribió una carta pidiendo la misma distinción para Friedman. Aunque lo logró, no vio cumplido su deseo. Murió en 1969. Friedman sería admitido en 1971.

Friedman fue testigo y proveedor de una de las grandes exhibiciones de Sedran, la que se cita para cuestionar el reinado histórico de Curry o situarlo al menos en su contexto. El 11 de febrero de 1914 sus Utica Indians se impusieron a los Cohoes en la Liga del Río Hudson. Sedra anotó 34 puntos. Se cuenta que realizó la mayoría de esos 17 tiros acertados desde una distancia de entre 7,5 y 9 metros (el triple frontal en la NBA actual está a 7,25). con un último condimento: el aro al que lanzaba Sedran no tenía tablero.

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