Hockey sobre patines

Tan exóticos como un canguro en Galicia

Max Cook y Rees Leighton son australianos y juegan al hockey, como el 0,01% de la población del país - Aprenderán en A Coruña como otros tres compatriotas en los 80

11.04.2016 | 11:34
Rees Leighton y Max Cook posan con un ´stick´ en la plaza de María Pita.

"Juegue a ganar", se lee en español en el escudo de la camiseta del Mordialloc australiano que lleva puesta Max Cook. Él y su compañero Rees Leighton, considerados el mejor jugador y portero aussies de la categoría sub 20, pasan el mes de abril en A Coruña con el objetivo de aprender en una de las mecas del hockey sobre patines. Dos puntos tan distanciados geográficamente como la ciudad herculina y Melbourne tienen lazos en común gracias a este deporte. No solo en el presente. El camino abierto en los años 70 por Venancio Parga en Australia reactiva sus rutas de ida y vuelta. El coruñés fue el encargado se sembrar la semilla del hockey en las antípodas y, de hecho, la frase en el escudo se puso en su honor. Con él cruzaron el charco Nick Galtos, Shane Simpson y Ashley Easterby, miembros de una generación australiana que hizo historia en el Mundial de Oviedo, donde consiguieron su primera victoria ante una selección europea. Cuarenta años después, el entrenador de Compañía de María Josep Sellas tomó el testigo y a su viaje en 2013 le siguió en 2014 el de sus pupilos Yago Otero, Álex Roca, Óscar Ramos, Tomás Arrojo, Jorge Ricoy y Nacho Otero. Estos dos últimos acogen ahora en sus casas a sus colegas de la otra punta del planeta.

"Venimos a aprender", dicen tanto Cook como Leighton, ambos de 18 años. El primero aparenta más serio. Su afición por el stick viene de cuna. Su padre, todavía en activo en la portería, le introdujo en el mundillo. Y él a su vez invitó a probar a Rees. Estarán a caballo entre A Coruña, Cataluña y Portugal, porque viajarán para entrenar con el Barcelona, el Voltregá y el Oporto. Para ir abriendo boca, asistieron al Liceo-Barça. "Es un hockey totalmente diferente al que hacemos en Australia", señala Leighton. "Más velocidad, más pases...", concreta Cook. "Allí jugamos básicamente a perder la bola", bromea el portero. Saben que están en una ciudad con una enorme tradición, por eso no se lo pensaron cuando surgió la oportunidad de venir gracias a los contactos iniciados por Sellas y tienen la firme voluntad de mejorar, pero también de empaparse de conocimientos para transmitirlos cuando regresen a su país.

Allí son una rara avis. Solo 300 de sus más de 23 millones de habitantes se dedican a jugar al hockey sobre patines, es decir, menos del 1%. El 0,01 para ser exactos. Tan extraño como ver a un canguro en Galicia, pero habelos hailos. El deporte más popular es el fútbol australiano seguido por el críquet, el rugby, el tenis, la natación y el surf. Se juega con el stick, pero sobre césped. En este escenario, algunos valientes reiniciaron la expansión que en su día había iniciado Venancio Parga. Fichó en 1972 y realizó numerosos viajes hasta convertirse en seleccionador nacional. Varios de los jugadores de allí empezaron a desembarcar en A Coruña. El primero, Nick Galtos, cuando todavía era portero. Se alojó en la casa del propio Parga y entrenaba con el Deportivo. Después llegó Shane Simpson, que también vistió de blanquiazul. Años más tarde, en 1980, Galtos regresaría y se traería a Ashley Easterby. Ambos militaron en categoría nacional con el Puenteareas. La carrera de Galtos, que se pasó a jugador de campo, le llevó hasta Italia y Suiza e incluso a los Juegos de Barcelona 92.

Cook y Leighton tienen mucho que aprender para llegar a ser profesionales. "Lo veo muy, muy, muy lejos", comenta, siempre bromista, el portero. Pero no les importaría regresar en un futuro y fichar por un equipo español. Rees ni se lo pensaría. Max es más prudente. Y eso que se han adaptado a la perfección. Incluso al clima. Mientras los coruñeses aun no han enterrado los abrigos ellos van siempre en camiseta de manga corta y bermudas. Pero lo que realmente les está apasionando de la ciudad son las tapas. Lo mismo que sus compatriotas en los 70 y 80, aunque con la diferencia de que los de antes no probaban el pulpo y los de ahora no le hacen ascos. "Muy bueno", se esfuerzan en pronunciar en castellano, que llevan estudiando tres meses. También disfrutan con el raxo y las vieiras. Pasado y presente del hockey australiano en A Coruña en busca de un futuro prometedor.

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