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El siete de la suerte

Martín Payero encarriló la victoria, la séptima consecutiva en el González Laxe, con tres goles en los primeros ocho minutos - El Cerceda deja a siete puntos el descenso

11.04.2016 | 10:31
El siete de la suerte

El siete es el número mágico. Son los goles que se marcaron ayer en el Cerceda-Lleida (5-2). Las victorias consecutivas que llevan los rojiblancos en el González Laxe. El dorsal que lleva a la espalda Martín Payero, de nuevo héroe del triunfo. Y los puntos de ventaja que tiene ahora el conjunto de Juan Copa sobre el descenso. El colchón se va pareciendo cada vez más a un bote salvavidas y parece suficiente como para mantener al equipo coruñés a flote en la OK Liga. Pero hay algo que las matemáticas no contemplan y que habla todavía más alto y claro sobre la situación de los cercedenses. En siete victorias en casa, en lo que más han ganado es en seguridad. En el triunfo que abrió la racha, contra el Alcoy, eran unos flanes. Contra el Lleida dominaron y jugaron prácticamente a su antojo. Ya son 27 puntos los que suman. Las cuentas salen si la salvación se cifra en 33, con siete partidos por delante y cuatro de ellos en un feudo, desde noviembre, inexpugnable.

Y eso que no es fácil jugar los partidos de máxima tensión. Incluso puede resultar más sencillo partir de la posición débil y dar la sorpresa. Por eso aunque la última victoria del Cerceda en casa fuera en el derbi coruñés contra el Liceo, los rojiblancos afrontaban el duelo ante el Lleida como una verdadera final. Pero con Martín Payero todo es más fácil. El argentino cerró la puerta a la ansiedad con un gol de genialidad en el segundo minuto del choque. Dos después se aprovechó de un pase medido de Grasas y en el ocho volvía a anotar. Posición inmejorable para los locales, que controlaban el partido en defensa, sin agobios y hacían mucho daño con las entradas rápidas por los laterales de la cancha. El asistente oficial fue Grasas, que de nuevo encontró al compañero mejor situado. Era Mantiñán, que hizo subir el cuarto. Poco importó que segundos después Andreu Tomás transformara un penalti. La superioridad rojiblanca no tenía contestación.

Con la ventaja el Cerceda pudo jugar a sus anchas, esperar pacientemente su oportunidad sin descuidar la defensa. Las pocas bolas que se colaban eran interceptadas sin problemas por Martín Rodríguez, elegido en esta ocasión para la portería por la reciente paternidad de Willy Domínguez, aunque ni siquiera tuvo que emplearse en el penalti lanzado por Trilla que tiró fuera. Si el equipo local no marcó más goles fue porque en las otras redes Lluís Tomás también es uno de los buenos. Pasaban los minutos y la oportunidad de estirar el resultado se presentó a bola parada. Martín Payero falló la directa tras la décima falta ilerdense y Adrián Candamio tampoco pudo anotar otra con la que contó tras la azul que recibió Rodero. El buen hacer defensivo compensó esta falta de efectividad en el segundo periodo, si bien el pescado ya estaba vendido. Grasas vio recompensada su generosidad al marcar el quinto, que fue respondido por una buena acción de Andreu Tomás. Los catalanes acabaron más nerviosos. Ellos se meten en problemas. El Cerceda, en cambio, respira.

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