Boxeo

La campana suena para el más grande

Muhammad Ali, uno de los mejores deportistas de la historia, fallece a los 74 años - Destacó por su clase dentro del 'ring' y su compromiso con los derechos civiles

05.06.2016 | 03:29
Ali, sobre la lona en el combate ante Frazier.

Muhammad Ali (27 de enero de 1942, Louisville, Kentucky, Estados Unidos) ha fallecido a los 74 años. El legendario boxeador, "el más grande de todos los tiempos" según él mismo y la gran mayoría, no ha podido superar las complicaciones respiratorias que le hicieron ingresar el jueves en un hospital en Arizona. "He luchado contra cocodrilos. He peleado con una ballena. He esposado a los relámpagos y puesto al trueno en la cárcel. La semana pasada asesiné una roca, herí a una piedra y hospitalicé a un ladrillo. Soy tan malo que hago enfermar a la medicina", presumía Ali, campeón dentro del ring y en el compromiso social.

Creció en el seno de una familia negra de clase media, en una sociedad marcada duramente por el racismo. El boxeador cambiaría en 1964 su nombre original, Cassius Marcellus Clay, a raíz de su ingreso en Nación del Islam. Su posición le permitió una infancia satisfactoria, aunque no esperaba un futuro muy prometedor. El boxeo era una de las opciones predilectas en busca de riqueza, y Ali, estudiante mediocre, se decantó por el pugilismo en detrimento del baloncesto o el béisbol, que precisaban de mayores recursos y formación universitaria.

Con 12 años, comenzó a entrenarse y, en cuanto ganó fuerza y tamaño, empezó a depurar su estilo. En 1957 ingresó en el Instituto Central de Louisville, uno de los centros más importantes del país para alumnos de raza negra. Debido a sus malas notas, se retiró y tuvo que volver al año siguiente. Terminó graduándose gracias al apoyo del director de la institución, Atwood Wilson.

Época convulsa

A los 18 años acudió a los Juegos Olímpicos de Roma y venció en la final de los pesos semipesados al polaco Zbigniew Pietrzykowski. Su medalla de oro coincidió con una época convulsa en Estados Unidos. En 1960, destacaron la marcha sobre Washington y las protestas estudiantiles de Albany, Georgia y la Universidad de Mississippi, entre otras. El estado de Kentucky aún se regía por la legislación Jim Crow, un sistema que imponía la segregación racial en Estados Unidos. Ali quedó marcado por la discriminación, que influyó en sus tendencias políticas.

El 29 de octubre de 1960 y, de la mano del entrenador Angelo Dundee, Ali comenzó a ganar combates ante pesos pesados reconocidos como Alonzo Johnson, Sonny Banks o Don Warner. Estos triunfos le permitieron enfrentarse a finales de 1962 a Archie Moore, un boxeador con más de 200 peleas a sus espaldas a quien venció por KO en cuatro asaltos, como el propio Ali había vaticinado.

Después de esta pelea, rindió de forma irregular ante Doug Jones en el Madison Square Garden (Nueva York) y el británico Henry Cooper en el antiguo estadio de Wembley (Londres). De esta forma, el equipo de Sonny Liston "no veía en Cassius Clay más que una estupenda perspectiva de ganar dinero fácil", dijo David Remnick, autor de la biografía Rey del Mundo (1998).

Ali ya estaba dispuesto a pelear por el título de los pesos pesados contra Liston y sabía que su futuro rival le consideraba un "charlatán sin pegada". Por ello, se dedicó a desquiciar a Liston y alimentar su imagen de bocazas. "Conseguí que Liston pensara exactamente lo que quería, que yo no era más que un payaso", aseguró Ali.

El 25 de febrero de 1964 tuvo lugar el primer encuentro entre Liston y Ali en Miami Beach. Clay sintió miedo por primera vez en su vida al subirse a un cuadrilátero, mientras su amigo Drew Brown, alias Bundini, le animaba desde el rincón: "Vuela como una mariposa y pica como una abeja. Zumba que te zumba, muchacho". Ali venció en seis rounds a Liston, quien había amenazado con matarle en el ring aquella noche. El excampeón se mostró sorprendido. "Ese no era el tipo contra quien tenía que pelear, ese tipo pegaba", declaró.

Un día después anunció su pertenencia a Nación del Islam, un grupo extremista religioso que defendía la supremacía negra sobre la raza blanca. También cambió su nombre por el de Muhammad Ali al tiempo que se alejaba del movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King.

En esta época, Ali conoció a Malcolm X, uno de los principales portavoces de la Nación del Islam durante una década. Desde 1962, Ali y Malcolm X iniciaron una relación de amistad que afectó de forma decisiva a la ideología del boxeador y que se prolongó hasta la muerte del activista, asesinado en 1965 por tres miembros de la secta.

Un mes después del asesinato, Ali le concedió la revancha a Sonny Liston en Lewiston (Maine), en la que sería la pelea más polémica del boxeador, después de derribar a su oponente en el primer asalto con un golpe casi imperceptible. Liston tardó más de diez segundos en levantarse y perdió el combate por KO. Diversos medios acusaron al aspirante de haber amañado la pelea a instancias de la mafia.

Tras el combate, Ali se había quedado sin contrincantes de nivel en su categoría. El doble campeón del mundo Floyd Patterson, quien había perdido dos veces consecutivas contra Liston, desafió a Ali. El púgil de Louisville se deshizo de Patterson en el undécimo asalto.

En 1967, año y medio después de su pelea contra Patterson, Ali fue llamado a filas para combatir en Vietnam. Se negó a incorporarse y fue condenado a cinco años de cárcel y 10.000 dólares de multa. Pasó tres años y medio sin pelear y fue desposeído del título mundial, que no recuperaría hasta 1974.

Duelos legendarios

El 8 de marzo de 1971 tuvo lugar el primer combate entre Ali y Joe Frazier, en el que Ali fue derrotado por primera vez después de 15 asaltos. El combate fue el preludio de su rivalidad en la década de los 70. Se enfrentaron dos veces más con sendas victorias del púgil de Louisville y recaudaciones históricas.

Sin embargo, la pelea que le elevó a la categoría de mito se celebró en 1974 en Kinshasa (actual República Democrática del Congo), en donde se enfrentó a George Foreman basando su estrategia en la resistencia y el contragolpe. Al llegar al quinto asalto, Foreman estaba agotado, y fue cuando el excampeón aprovechó su ventaja para recuperar el título. Un año después, llegaría el Thrilla in Manila, contra Frazier.

Ali se retiró de los cuadriláteros en 1981, después de cerrar, con 56 victorias (37 por KO) y cinco derrotas, la carrera profesional más brillante de la historia del boxeo. El 9 de septiembre de 1984, el doctor alemán Martin Ecker le diagnosticó definitivamente el mal de Parkinson. "Creo que puede tener su origen en los golpes recibidos en la cabeza", dijo Ecker.

Ali participó en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta el 20 de julio de 1996. El exboxeador, quien portó la antorcha olímpica en el relevo final, encendió el pebetero. Sus últimos años fueron de lucha contra una enfermedad que le fue apagando, pero que no le impidió seguir combatiendo la injusticia. Ali se había convertido en un referente moral universal. "Cuando estaba en prisión, Ali me hacía sentir que no había muros", confesaba Nelson Mandela. Un lema de vida le ha acompañado hasta el final: "No cuentes los días, haz que los días cuenten".

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