El austríaco Stefan Denifl (Acqua Blue) dio la sorpresa al imponerse en solitario en la decimoséptima etapa de la Vuelta, entre Villadiego (Burgos) y Los Machuchos (Cantabria), de 180,5 kilómetros, en la que brilló Contador y Froome mantuvo el liderato después de dar muestras de debilidad.

¿Denifl? Sí, ganó este austríaco sin apenas palmarés, nacido en Innsbruck hace 29 años, perteneciente al Acqua Blue, equipo invitado, aquel que se quedó sin autobús en Almería por culpa de un pirómano. Este corredor estrenó la cima de Los Machucos, que pasa al imaginario de la ronda.

El otro héroe fue Alberto Contador, que perdió la etapa por 28 segundos. El de Pinto la lió. Atacó en las paredes del inédito puerto cántabro, dejó plantado a Miguel Ángel López, y en una versión de sus mejores años se fue a por la gloria.

Superó a todos los grandes, por detrás en estampida para meter tiempo a Froome, que sufría. El madrileño mordió 36 segundos a Superlópez, Nibali y Zakarin, 50 a Kelderman y 1.18 al líder, que pasó un calvario y abrió la espita de la esperanza a unos cuantos tiburones.

El escualo de Mesina, Nibali, mantiene el sueño de la roja a 1.16, con tela que cortar. Tercero se mantuvo Kelderman a 2.13, cuarto Zakarin a 2.25 y Contador aparece quinto a 3.34, a 1.21 del podio.

Licencia para soñar. Contador se agarró a la fe. "Vi flaquear a López y arranqué. Sabía que nadie lo haría con más convicción que yo. Cuestión de cabeza, corazón y piernas", dijo en la cima.

Después de la crono una etapa "bestial" de "locura", con un desenlace inédito en Los Machucos, un monstruo para el pelotón: 9 kilómetros al 9 por ciento y rampas del 28.

El pelotón tomó las de Villadiego en la propia localidad burgalesa, refugio de judíos en el siglo XIII, precisamente motivo de la expresión que significa largarse.

Eso hicieron Alaphilippe (Quick Step), De Marchi (BMC), Nielsen (Orica), Dani Moreno (Movistar), Villella (Cannondale) y Denifl (Aqua Blue), largándose en busca de un sueño en el infierno.

Sus mejores intenciones chocaron con el interés del Astana de colocar a Superlópez en la lucha por la etapa. Por algo es el mejor escalador de la Vuelta, aunque ese maillot lo portara un corredor de la fuga: Villella.

En el primer martirio del día, el Portillo de Lunada, perduraba la escapada. En medio de la niebla coronó Villella. Froome cruzó la cima a 3.30.

El descenso fue de tener a mano la ambulancia. Con las nubes a ras de asfalto se despedazó el pelotón perseguidor, esta vez porque con Nibali en acción es de obligado cumplimiento bajar en fila india. Cada uno bajó como pudo hasta volverse a juntar el paquete en la travesía del Valle del Miera, a 2.35 de la avanzadilla.

En las Alisas, con la meta a 27, el Orica decidió echar una mano en la busca y captura. Tirando de veteranía trató de marcharse Dani Moreno en las primeras cuestas de Los Machucos, el ogro de la Vuelta. A meta 7,2 kilómetros de agonía.

Moreno se topo con Denifl, intratable hasta la cima, y eso que Contador ya volaba por detrás. Tomó nota Nibali de las dificultades de Froome, con el impagable Mikel Nieve, y el italiano lanzó la dentellada. Le siguió Zakarin, alcanzaron a López y a colaborar, que el líder hincaba la rodilla.

Como siempre, Froome reguló, guardó fuerzas y llegó con su guardaespaldas a meta. Mantuvo la roja y sembró dudas. Y es que quedan etapas tipo Fuente Dé y Formigal, y el Angliru.